La música de la Esperanza

…¡Cuidado! No os alarméis, porque es necesario que

todo esto suceda; pero todavía no es el fin…

Evangelio según san Mateo 24, 6

Hace unos momentos vi por televisión «la serenata de los mariachis frente al Instituto de Enfermedades Respiratorias» para animar al personal de salud y a los pacientes hospitalizados por causa del COVIT-19.
¿Por qué un grupo de músicos pretende mejorar esta emergencia sanitaria con música? ¿Cómo es que estos músicos, tan golpeados por lo escaso del trabajo, pretenden aliviar los pesares de otros con la música de sus instrumentos cuando el sustento económico necesario para sus familias está en riesgo?
No lo sé, pero me conmueve… me hace recordar la solidaridad que los mexicanos nos hemos mostrado en los desastres de los años anteriores, donde juntos rescatamos a nuestros hermanos y hermanas, donde juntos lloramos las pérdidas y los difuntos, donde juntos reconstruimos…
Y esta música de mariachi, parte de nuestra identidad nacional, resuena al inicio de la Semana Santa… una semana que no será celebrada como solemos hacerlo: entre sol, paseos, vacacionistas y tumultos. Una semana santa en aislamiento voluntario que esconde el miedo al contagio, miedo a la falta de trabajo, miedo a la falta de dinero…
Un miedo tan silencioso como el mismo contagio del COVIT-19 que crece sin fronteras, sin barreras… tan amenazante, tan terrible, tan fatal…
Y vuelve a mis oídos la música de esos mariachis… de otros mariachis… de aquellos que hace poco tocaron las mañanitas a la virgen de Guadalupe… Sí, viene a mi corazón nuestra Madre de Guadalupe «No estoy yo aquí que soy tu madre… No temas esta enfermedad ni ninguna enfermedad…» y viene a mí memoria la representación de la Pasión en Iztapalapa que, de manera ininterrumpida, seguirá realizándose porque Él, el Señor de la Cuevita, nos libró del colera morbus…
La corta duración de las notas musicales del mariachi nos muestra los grandes hechos que hemos vivido como mexicanos de la mano de Dios, bajo el manto de María.
Al igual que nuestros ancestros somos flores y canto divino… y esta música, este canto, nos permite descubrir nuestras flores, lo hermoso de la vida en medio de la emergencia sanitaria mundial.
Sí, el único motivo para que el mariachi resuene en nuestros oídos es porque está llena de esperanza… una esperanza que solo tiene sentido si se comparte… la única razón es para que nos llenemos de esperanza.

Alejandro Emiliano
Lunes santo, Iztapalapa, 7 de abril de 2020.

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