Autor: J S

30 octubre. Observatorio de la religiosidad popular

Estimados miembros del Observatorio Intercontinental de la Religiosidad Popular, esperamos verlos mañana en las instalaciones de la Universidad Católica Lumen Gentium, para nuestra Segunda Reunión Plenaria del ORP en el marco de su primer aniversario. Les adjuntamos el cartel donde podrán ver el orden de las exposiciones que darán sustento a este evento académico, así como la dirección de la sede y el horario propuesto. Esperando contar con su valiosa participación nos despedimos y les recordamos que para quienes no puedan asistir, se transmitirá en vivo por internet, favor de atender las siguientes indicaciones: 

Para conectarse ese día (30 de octubre)  a la transmisión, deberán entrar a Youtube (https://www.youtube.com/?hl=es-419&gl=MX) y en el buscador poner el nombre del evento:
UIC Segunda jornada ORP UIC-Lumen

La transmisión empezará un poquito antes de las 10:00 AM.

Para quienes nunca han ido,  les informamos: la Universidad Católica Lumen Gentium está muy cerca de la UIC, la parada más cercana del metrobús es Fuentes Brotantes, y hay que meterse por la calle de Victoria, que si vienen por insurgentes es la que está acabando la bodega Aurrera. Si traen coche, hay que rodear la manzana, por victoria, en la primera esquina a la izquierda, y luego en la siguiente esquina otra vez a la izquierda (esa calle es moneda) y en el segundo portón del lado izquierdo, donde hay unos espejos redondos para ver el tránsito, allí hay que entrar. Es dentro de las instalaciones del Seminario Conciliar de México.
Allá los esperamos mañana de 10:00 a 14:00 hrs. Agradeciendo su amable atención y apoyo en la difusión de este evento nos despedimos.

Atte.
Dr. Ramiro Gómez Arzapalo
Mtro. Higinio Corpus Escobedo
P. Martín Cisneros Carbonero M.G.

MESA DIRECTIVA DEL ORP

Reseña participación en el Anual Meeting de la Society for the Scientific Study of Religion

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Por segunda ocasión, la Maestría en Pastoral Urbana de la Universidad Católica Lumen Gentium estudio representada en el congreso anual de la Sociedad norteamericana para el estudio científico de la religión, celebrado en New Port Beach, California del 23 al 25 de octubre  de 2015.

En esta ocasión el Mtro. Jesús A. Serrano presentó la ponencia «Understanding what it means to be a Catholic in Mexico City».

Entre un grupo de especialistas de varias nacionalidades, disciplinas y religiones, se pudo tener un panorama que muestra lo parecidas que son las condiciones de la religión en México y los Estados Unidos.

También se estrecharon lazos con la red de investigadores católicos que participan en dicho evento y se establecieron puentes de colaboración sobre temas específicos con expertos y universidades.

“Dios vive en nuestras ciudades, la Iglesia vive en nuestras ciudades»

(RV).- “Dios vive en nuestras ciudades, la Iglesia vive en nuestras ciudades… anunciando las maravillas de Aquel que es Consejero maravilloso, Dios fuerte, Padre para siempre, Príncipe de la paz”, lo dijo el Papa Francisco en su homilía en la Misa celebrada por la justicia y por la paz en el Madison Square Garden, de Nueva York.

En su homilía, el Santo Padre recordó que “este lugar representa las distintas facetas de la vida de los ciudadanos que se congregan por intereses comunes”, y es ahí donde el pueblo camina, en medio de sus actividades, de sus rutinas; cargando sobre sí sus aciertos y equivocaciones, sus miedos y oportunidades. “El pueblo que caminaba con sus alegrías y esperanzas, con sus desilusiones y amarguras ha visto una gran luz”.

“Vivir en una gran ciudad, dijo el Papa, es algo bastante complejo: contexto pluricultural con grandes desafíos no fáciles de resolver. Las grandes ciudades son recuerdo de la riqueza que esconde nuestro mundo: la diversidad de culturas, tradiciones e historias”. Las grandes ciudades se vuelven polos que parecen presentar la pluralidad de maneras que los seres humanos hemos encontrado de responder al sentido de la vida en las circunstancias donde nos encontrábamos.

Por ello, afirmó el Pontífice, es importante “saber que Jesús sigue caminando en nuestras calles, mezclándose vitalmente con su pueblo, implicándose e implicando a las personas en una única historia de salvación, nos llena de esperanza, una esperanza que nos libera de esa fuerza que nos empuja a aislarnos, a desentendernos de la vida de los demás, de la vida de nuestra ciudad”.

“Dios vive en nuestras ciudades, concluyó el Obispo de Roma, la Iglesia vive en nuestras ciudades y quiere ser fermento en la masa, quiere mezclarse con todos, acompañando a todos, anunciando las maravillas de Aquel que es Consejero maravilloso, Dios fuerte, Padre para siempre, Príncipe de la paz”.

(Renato Martinez – Radio Vaticano)

Estamos en el Madison Square Garden, lugar emblemático de esta ciudad, sede de importantes encuentros deportivos, artísticos, musicales, que logra congregar a personas provenientes de distintas partes, y no solo de esta ciudad, sino del mundo entero. En este lugar que representa las distintas facetas de la vida de los ciudadanos que se congregan por intereses comunes, hemos escuchado: «El pueblo que caminaba en tinieblas ha visto una gran luz» (Is 9,1). El pueblo que caminaba, el pueblo en medio de sus actividades, de sus rutinas; el pueblo que caminaba cargando sobre sí sus aciertos y equivocaciones, sus miedos y oportunidades ha visto una gran luz. El pueblo que caminaba con sus alegrías y esperanzas, con sus desilusiones y amarguras ha visto una gran luz.

El Pueblo de Dios es invitado en cada época histórica a contemplar esta luz. Luz que quiere iluminar a las naciones. Así, lleno de júbilo, lo expresaba el anciano Simeón. Luz que quiere llegar a cada rincón de esta ciudad, a nuestros conciudadanos, a cada espacio de nuestra vida.

«El pueblo que caminaba en tinieblas ha visto una gran luz». Una de las particularidades del pueblo creyente pasa por su capacidad de ver, de contemplar en medio de sus «oscuridades» la luz que Cristo viene a traer. Ese pueblo creyente que sabe mirar, que saber discernir, que sabe contemplar la presencia viva de Dios en medio de su vida, en medio de su ciudad. Con el profeta hoy podemos decir: el pueblo que camina, respira, vive entre el «smog», ha visto una gran luz, ha experimentado un aire de vida.

Vivir en una gran ciudad es algo bastante complejo: contexto pluricultural con grandes desafíos no fáciles de resolver. Las grandes ciudades son recuerdo de la riqueza que esconde nuestro mundo: la diversidad de culturas, tradiciones e historias. La variedad de lenguas, de vestidos, de alimentos. Las grandes ciudades se vuelven polos que parecen presentar la pluralidad de maneras que los seres humanos hemos encontrado de responder al sentido de la vida en las circunstancias donde nos encontrábamos. A su vez, las grandes ciudades esconden el rostro de tantos que parecen no tener ciudadanía o ser ciudadanos de segunda categoría. En las grandes ciudades, bajo el ruido del tránsito, bajo «el ritmo del cambio», quedan silenciados tantos rostros por no tener «derecho» a ciudadanía, no tener derecho a ser parte de la ciudad –los extranjeros, los hijos de estos (y no solo) que no logran la escolarización, los privados de seguro médico, los sin techo, los ancianos solos–, quedando al borde de nuestras calles, en nuestras veredas, en un anonimato ensordecedor. Se convierten en parte de un paisaje urbano que lentamente se va naturalizando ante nuestros ojos y especialmente en nuestro corazón.

Saber que Jesús sigue caminando en nuestras calles, mezclándose vitalmente con su pueblo, implicándose e implicando a las personas en una única historia de salvación, nos llena de esperanza, una esperanza que nos libera de esa fuerza que nos empuja a aislarnos, a desentendernos de la vida de los demás, de la vida de nuestra ciudad. Una esperanza que nos libra de «conexiones» vacías, de los análisis abstractos o de las rutinas sensacionalistas. Una esperanza que no tiene miedo a involucrarse actuando como fermento en los rincones donde le toque vivir y actuar. Una esperanza que nos invita a ver en medio del «smog» la presencia de Dios que sigue caminando en nuestra ciudad.

¿Cómo es esta luz que transita nuestras calles? ¿Cómo encontrar a Dios que vive con nosotros en medio del «smog» de nuestras ciudades? ¿Cómo encontrarnos con Jesús vivo y actuante en el hoy de nuestras ciudades pluriculturales?

El profeta Isaías nos hará de guía en este «aprender a mirar». Nos presenta a Jesús como «Consejero maravilloso, Dios fuerte, Padre para siempre, Príncipe de la paz» (9,5-6). De esta manera, nos introduce en la vida del Hijo para que también sea nuestra vida.

«Consejero maravilloso». Los Evangelios nos narran cómo muchos van a preguntarle: «Maestro, ¿qué debemos hacer?». El primer movimiento que Jesús genera con su respuesta es proponer, incitar, motivar. Propone siempre a sus discípulos ir, salir. Los empuja a ir al encuentro de los otros, donde realmente están y no donde nos gustarían que estuviesen. Vayan, una y otra vez, vayan sin miedo, sin asco, vayan y anuncien esta alegría que es para todo el pueblo.

«Dios fuerte». En Jesús Dios se hizo el Emmanuel, el Dios-con-nosotros, el Dios que camina a nuestro lado, que se ha mezclado en nuestras cosas, en nuestras casas, en nuestras «ollas», como le gustaba decir a santa Teresa de Jesús.

«Padre para siempre». Nada ni nadie podrá apartarnos de su Amor. Vayan y anuncien, vayan y vivan que Dios está en medio de ustedes como un Padre misericordioso que sale todas las mañanas y todas las tardes para ver si su hijo vuelve a casa, y apenas lo ve venir corre a abrazarlo. Abrazo que busca asumir, purificar y elevar la dignidad de sus hijos. Padre que, en su abrazo, es «buena noticia a los pobres, alivio de los afligidos, libertad a los oprimidos, consuelo para los tristes» (Is 61,1).

«Príncipe de la paz». El andar hacia los otros para compartir la buena nueva que Dios es nuestro Padre, que camina a nuestro lado, nos libera del anonimato, de una vida sin rostros, vacía y nos introduce en la escuela del encuentro. Nos libera de la guerra de la competencia, de la autorreferencialidad, para abrirnos al camino de la paz. Esa paz que nace del reconocimiento del otro, esa paz que surge en el corazón al mirar especialmente al más necesitado como a un hermano.

Dios vive en nuestras ciudades, la Iglesia vive en nuestras ciudades y quiere ser fermento en la masa, quiere mezclarse con todos, acompañando a todos, anunciando las maravillas de Aquel que es Consejero maravilloso, Dios fuerte, Padre para siempre, Príncipe de la paz.

«El pueblo que caminaba en tinieblas ha visto una gran luz» y nosotros somos sus testigos.

(from Vatican Radio)

OBSERVATORIO DE LA RELIGIOSIDAD POPULAR

Parte 2 se contiene:
-Ponencia: Santa Barbara y sus barbaritas, imaginarios religiosos barriales en el pueblo de Iztapalapa, D.F.
Lic. Miriam Cruz Mejía (Universidad Católica Lumen Gentium)
-Ponencia: Entre vírgenes y santas (Patzité y Santa Cruz del Quiché, Guatemala).
Mtra. Alba Patricia Hernández Soc (ENAH/UNAM/CEICUM)
– Segunda ronda de preguntas, comentarios y retroalimentación.
– Clausura

POPULAR. SIMPOSIO: IDENTIDAD Y PERTENENCIA AL ABRIGO DE LA DEVOCIÓN. MARZO 18 2015

 

En la Parte 1 podrán encontrar:
-Palabras de Bienvenida a cargo de las Autoridades Universitarias.
-Ponencia: Procesos de identidad y diferencia en las dinámicas religiosas populares. La Iglesia en contextos sociales diversos y la construcción del ámbito nosotros-ellos.
Dr. Ramiro Alfonso Gómez Arzapalo Dorantes (UIC)
-Ponencia: Oraciones por el temporal. Santos en la religiosidad popular campesina mexicana.
Dra. Alicia María Juárez Becerril (UNAM-INAH)
-Ponencia: La Devoción a San Judas Tadeo en San Hipólito, D.F.
P. Ernesto Mejía Mejía (Universidad Católica Lumen Gentium/Misioneros Claretianos)
-Primera ronda de preguntas, comentarios y retroalimentación.

¿Por qué sólo se mantienen los grupos cuando el sacerdote los «motiva»?

Los pasados días jueves 20, viernes 21 y sábado 22 de noviembre de 2014 participamos en la XX Asamblea de la Arquidiócesis de México.
Entre los temas sometidos a reflexión estuvo el del papel de los laicos, al respecto queremos compartir algunas reflexiones:
La participación de los laicos apareció como un sinónimo de «formación». Esto manifiesta que existen dos sesgos: uno es que la pastoral está hecha para alimentarse a sí misma, es decir, se convoca a laicos para que se sumen a espacios de formación cuyo propósito es invitar a personas a sumarse a los grupos de formación. Es claro que así ni se puede ampliar la convocatoria, ni existe un verdadero propósito para dicha formación, ésta aparece vacía, carente de destinatario.
El segundo sesgo es que se prepara al laico para ser funcional a la Iglesia institucional, pero no para vivir su vocación laical en el mundo.

Estas dos notas se vieron complementadas con la discusión respecto a la falta de «compromiso» de quienes se integran a los grupos pero no continúan y la falta de confianza tanto de sacerdotes como de laicos para que éstos asuman un papel protagónico.

Esta problemática y los retos que comporta puede ser representados gráficamente a través de la siguiente ilustración:
Modelos pastorales prevalecientes - New Page

Congreso Pastoral en Grandes Ciudades. Barcelona 2014

http://www.esglesiabarcelona.cat/congresograndesciudades

Las culturas urbanas, un reto para la Iglesia católica

  • El Papa Francisco en una entrevista concedida a Il Messaggero ha dicho que “en noviembre haremos un congreso en Barcelona dedicado a la pastoral de las metrópolis”. Francisco ha estado muy presente en la preparación del Congreso.

Esta iniciativa la gesté y comencé junto al Papa y deseo concluirla junto a él. Ya tenemos audiencia concedida para el 27 de noviembre de 2014, en que un  grupo de unos 25 cardenales y arzobispos de grandes ciudades, después de haber celebrado en Barcelona la segunda fase –del 24 al 26 de noviembre-, viajaremos a Roma para poner en manos de Francisco el resultado de nuestro trabajo.

Representantes religiosos de América Latina, África y Europa han dialogado durante la primera fase del Congreso Internacional sobre la pastoral de las grandes ciudades, celebrado en Barcelona del 20 al 22 de marzo. Han participado en este encuentro nueve ponentes con una treintena de expertos y expertas de distintos continentes y doscientos congresistas. Aquellos días Barcelona se convirtió en la capital del mundo de la pastoral de las megápolis.

En su primera fase, el Congreso ha tenido un claro protagonista, que no ha sido otro que el papa Francisco y su documento programático, la exhortación apostólica Evangelii Gaudium, que ha sido el verdadero backgroundteológico y pastoral de este encuentro. Me atrevería a decir que, quizás por primera vez, desde una tribuna internacional de sociólogos, teólogos y pastoralistas se han identificado los presupuestos del referido documento pontificio, que es como decir el programa de Francisco.

El Congreso se movió entre tres presupuestos. El antropológico, centrado en la persona humana y en las culturas urbanas y los modos de relacionarse y de comunicarse las personas en ellas. “Es la intuición del valor de la inculturación: vivir a fondo lo humano, en cualquier cultura, en cualquier ciudad, mejora al cristiano y fecunda la ciudad (le gana el corazón)”, dijo el cardenal Bergoglio en el I Congreso Regional de Pastoral Urbana, celebrado en Buenos Aires, en agosto de 2011.

Otro presupuesto es el cristológico, centrado en la confesión de la fe en él como Señor y Salvador. “En Cristo Palabra, Sabiduría de Dios (cf. 1Co 1,30), la cultura (y cada ciudad) pueden volver a encontrar su centro y su profundidad, desde donde se puede mirar la realidad en el conjunto de todos sus factores, discerniéndolos a la luz del Evangelio y dando a cada uno su sitio y su dimensión adecuada”, dijo Bergoglio en el congreso citado.

El tercer presupuesto es el pneumatológico y eclesial, expresado en la consolación del Espíritu Santo y el testimonio y la acción de una Iglesia dialogante, servidora y samaritana, expresión de su condición maternal para con todos, en especial para con los más débiles.

La primera fase del Congreso ha motivado en nuestra Ciudad Condal un encuentro que se puede calificar como histórico, en especial entre representantes de la teología pastoral de América Latina (Bravo, Galli) y de Europa (Borràs, Bressan), con la tarea mediadora y anfitriona de la Archidiócesis de Barcelona.

Gracias a la participación del teólogo Carlos Maria Galli, hemos tenido acceso directo al movimiento de reflexión teológica y de praxis pastoral que viene de los años 70 del siglo pasado y del cual el Papa Francisco es un exponente visible tanto en su actuación como en su magisterio. Una teología de la liberación basada más en el eje antropológico y cultural que en el económico, sin descuidar este último, que se decanta hacia una mayor valoración de la religiosidad popular para educarla cristológicamente y enfocarla hacia la liberación social.

Necesitamos mucha humildad y mucho diálogo –dos palabras que aparecieron con frecuencia en esta primera fase del Congreso- para responder a las variadas expresiones de las culturas urbanas: espiritualidades y terapias alternativas, movimientos de reivindicación ciudadana, agrupaciones en torno a la práctica del deporte o del arte, nuevas formas de solidaridad entre vecinos y conciudadanos. Todo ello con un objetivo: poder inculturar –oencarnar, en lenguaje cristiano- la oferta de Jesucristo y de su Evangelio en lenguajes, actos y símbolos cercanos y expresivos para estas sensibilidades, conscientes de que, como afirma Francisco, hemos de contemplar la ciudad “con una mirada de fe que descubra el Dios que habita en sus hogares, en sus calles y en sus plazas”, porque Dios vive en la ciudad.

El reto puede ser también una oportunidad. Lo expresó muy claramente el profesor Manuel Castells (Berkeley y Barcelona), sociólogo de referencia, amigo y valioso colaborador del Congreso. En su ponencia de apertura nos invitó a “apoyarnos en el ejemplo y la palabra del papa Francisco. Vivir como él vive, escuchar como él escucha, obrar con decisión como él hace”. El profesor Castells impactó al decirnos que existen “miles de millones de personas que viven en las grandes ciudades, buscando el apoyo de la religión para encontrar el camino del Bien frente a las oleadas destructivas del Mal que torturan su existencia. La Iglesia católica tiene ante sí un gigantesco desafío. De cómo lo afronte depende el que sea instrumento divino para remediar el dolor del mundo, o que los humanos busquen otras sendas para su salvación cotidiana”.

Este sigue siendo el reto fundamental de nuestro Congreso. A la luz de las aportaciones que han hecho los ponentes y expertos, una treintena de cardenales y arzobispos a finales de noviembre en Barcelona reflexionaremos como incide todo ello en el servicio que la Iglesia ha de prestar a los hombres y mujeres que viven, gozan y sufren en las grandes urbes del mundo. No olvidemos que más del 50% de la población mundial vive en estas concentraciones urbanas y va en aumento.

+ Lluís Martínez Sistach

Cardenal Arzobispo de Barcelona