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Unidos en la Fe, Firmes en la Esperanza, Rápidos en la Caridad

 Nos sorprende el anuncio que hace el Papa sobre su decisión de renunciar a la Sede Pontificia. Esta situación nos mueve a renovar todas las virtudes que nutren el ser del creyente desde lo más profundo.

Con la renuncia del Papa Benedicto XVI, atestiguamos un acontecimiento que rebasaba medio milenio sin presenciarse. No existen modelos preestablecidos que hagan predecible el alcance y significado de este cambio –uno más que se suma a una larga lista. Esta situación debería motivarnos a pensar cuántos otros cambios se requieren para afrontar eficazmente la misión encomendada a la Iglesia.

Desde que dio inició la Maestría en Pastoral Urbana el año 2007 (en aquel momento a dos años del inicio del Magisterio Pontificio de Benedicto XVI), reconocíamos la novedad de este signo del Espíritu en un contexto de cambios y desafíos para la Iglesia. Ese mismo año, la Conferencia de Aparecida declaraba que no vivimos en una época de cambios, sino en un cambio de época (DA. 44).

Dichos cambios dejan sentir su impacto sobre toda institución y estructura del orden social, cultural y político. Razón por la cual pueden verse muchos signos de descomposición relacionados con los viejos modelos –incapaces de responder eficazmente a las inquietudes y necesidades de hombres y mujeres de nuestro tiempo–. Aunado a esto, la búsqueda de respuestas nuevas ha conducido, en no pocas veces, a opciones que devalúan la dignidad humana y acentúan las incoherencias de una situación en la cual las estructuras se desmoronan y no se vislumbra alguna que pueda sustituirlas.

Por si fueran pocos esos cambios, es necesario acostumbrarnos a cambiar en la Iglesia. Con su decisión, el Papa Benedicto XVI fija unas nuevas reglas. El encargo del sucesor de Pedro –como todos- está hecho para servir y por lo tanto debe extenderse hasta en tanto sea posible efectivamente desempeñar en conciencia una tarea que reclama absoluta responsabilidad.

Una imagen utilizada en la promoción de la Maestría en Pastoral Urbana recogía una expresión bien conocida del Evangelio en la que Jesús dice a sus discípulos “echen las redes para pescar” (Lucas 5, 1-11). Se presentaba la diferencia entre dos modelos de pesca: la pesca con caña y la pesca en mar abierto.

La pesca con caña, desde la orilla, es la misión (cfr. Mateo 28) realizada desde un terreno conocido, sin arriesgarse –a sabiendas de que su producto será limitado–, pero bajo “control” y al alcance, sin la necesidad de adquirir nuevas capacidades, ni nuevas estructuras (cfr. Mateo 25, 14-30).

En oposición, la pesca en mar abierto se presentaba con la imagen de un barco pesquero en altamar, allá donde no hay seguridades, ni terrenos conocidos, donde toca abrirse paso y orientarse en la inmensidad. La pesca en mar abierto es sobre todo tipo de peces y con un clima impredecible; en este contexto es importante adquirir nuevas competencias y desarrollar nuevas estructuras. Esa metáfora quiere ilustrar el sentido de urgencia de aprender a afrontar el cambio en el sentido de la Misión, la urgencia de la conversión pastoral.

Al retomar el tema de la nueva evangelización, se nos ha permitido identificar las prioridades de un trabajo no rutinario, ni burocrático, ni anquilosado, –propio de una “vieja evangelización” que no debe entenderse como la primera evangelización fundante, sino como algo hecho viejo por la rutina y la burocratización–, se nos ha permitido identificar a una evangelización ardiente por su vivencia profunda de la fe, que inspira el amor al prójimo, que mueve a una actitud cristiana de humildad y de servicio. Con la nueva evangelización se tiene una preocupación seria por aprender nuevos lenguajes que permitan hacerse entender (Cfr. Hch 2) y esforzarse por comprender esos idiomas que el mundo contemporáneo habla; incluida la determinación por poner en cuestión las estructuras de la Iglesia que ya no funcionan y por ende, crear nuevas estructuras y nuevos métodos de acción.

Estos componentes, repetidos con frecuencia, a la hora de hablar de “la nueva evangelización”, suponen una verdadera revolución frente al hecho cierto de que la misión por delante es para evangelizar a los bautizados –lo que es lo mismo, reconocer que se tienen un cristianismo nominal y poco efectivo, aun, entre las autoridades de la Iglesia.

Por su parte, cuando se habla de una “pastoral urbana” muchos entienden que se trata de un trabajo pastoral que se define por “ocurrir en la ciudad”, tratándose meramente de un lugar. Actualmente el más del 50% de la población del mundo vive en ciudades y para el año 2030, se acercará al 80%. De por sí, ese podría ser un elemento suficiente para subrayar la importancia de este esfuerzo, aunque de hecho, la “pastoral urbana” no se define por realizarse en contextos citadinos, sino por el hecho de enfrentarse a contextos de pluralidad cultural, de complejidad organizativa y estructural.

La pastoral urbana es una forma concreta de nueva evangelización, es la introducción de un paradigma nuevo respecto de la acción de la Iglesia, reafirmando la fidelidad y centralidad del mandato del Señor Jesús, dueño del tiempo y del espacio: “Id y predicar la Buena Noticia a toda criatura”.

Este mandato se cumple en la plaza mayor: no fuera sino al interior de la ciudad, en todos sus recovecos, entre los diferentes integrantes socio-culturales que la integran, como se deduce del Discurso de San Pedro en Jerusalén el día de Pentecostés.

Al Santo Padre le debemos una larga serie de acertadas iniciativas: la creación de protocolos de acción para atender denuncias de pederastia; las tres extraordinarias encíclicas sobre las virtudes teologales, la determinante decisión de crear un Dicasterio para la Nueva Evangelización –a partir del Motu Proprio Ubicumque et Semper, “Evangelizar siempre y en todas partes” – y la realización del último Sínodo de los Obispos destinado a la Nueva Evangelización ­–del cual, esperamos una Exhortación Apostólica como documento conclusivo del mismo.

Además debe hacerse mención de su insistente lucha a favor del reconocimiento del legado cristiano para la constitución de Europa, precisamente en una época en la que muchos no sólo han claudicado del catolicismo, sino que han renegado activamente de una verdad histórica incontestable, que es la impronta del cristianismo en la configuración de la cultura del viejo continente. Valorándolo con franqueza, los llamados del Papa caen en el vacío, precisamente porque actualmente no existen oídos para ese tipo de mensajes.

Dos ideas recorren al mundo en esta hora de desconcierto: Una es de gratitud al legado del Papa Benedicto XVI; otra reconocimiento al Papa por dejar su espacio de atención pastoral para que llegue un hombre vigoroso, en mejores condiciones, para tomar el timón de esta barca. Se conjuga así la gratitud por su legado y por su lucidez, al anteponer el bien de la Iglesia a la conservación del prestigio y poder de su investidura, en un momento histórico crucial. Sería importante que esta postrera lección fuera tomada en cuenta por aquellos que optan por aferrarse al poder y a esquemas preestablecidos y obsoletos que les dan una falsa seguridad y no permiten un nuevo aggiornamento (puesta al día) de la Iglesia en su misión de servir al mundo eficazmente.

En esta hora de la historia no caben divisiones. Es hora de:

– Renovar la unidad de todos los fieles –jerarquía y laicos– en la Fe.

– Confiar serenamente en el Espíritu que conduce sin falla la barca, es hora de la Esperanza cristiana.

– Redefinir nuestro compromiso en una Caridad pronta, eficaz y generosa.

– Es hora del testimonio cristiano valiente, precisamente por el hecho de que este es el mensaje creíble que, ante todo, espera el mundo del cristiano actual.

Premio nacional al P. Alejandro Solalinde

solalinde

El Premio Nacional de Derechos Humanos es el reconocimiento que la sociedad mexicana confiere, a través de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, a las personas que se han destacado en la promoción efectiva y defensa de los derechos fundamentales.

El Consejo de Premiación del Premio Nacional de Derechos Humanos 2012 decidió por unanimidad otorgarle el premio al presbítero José Alejandro Solalinde Guerra por su destacada trayectoria en la promoción y defensa de los derechos humanos de las personas migrantes.

Destaca la labor del Padre Solalinde en el albergue “Hermanos en el Camino”, en Ixtepec, Oaxaca, mismo que fundó el 27 de febrero de 2007. Durante los últimos cinco años ha acompañado a los migrantes a presentar más de 200 denuncias ante las autoridades competentes por delitos como homicidio, robo, secuestro, asalto, extorsión y violación.

Esta mañana, en el marco del Día Internacional de los Derechos Humanos, el Presidente de los Estados Unidos Mexicanos entregó el Premio Nacional de Derechos Humanos 2012 al Padre José Alejandro Solalinde Guerra.

“No tengo tiempo”

La respuesta más frecuente que puede escucharse para explicar los límites de la participación de las personas en actividades religiosas es “no tengo tiempo”. No sólo es la respuesta que se da por parte de los laicos, sino incluso de los sacerdotes, ministros y agentes de pastoral.

Si bien, en algunos momentos y espacios se considera que esta respuesta es una forma sutil (a la mexicana) de rechazar una invitación sin evidenciar la falta de interés en la misma, tenemos que asumirla como una categoría antropológica real y profunda. La “falta de tiempo” es un efecto directo de las condiciones de vida urbanas, especialmente atendiendo al factor económico, así como a las nuevas condiciones de desplazamiento en una ciudad cada vez más grande.

El salario y la estabilidad en el empleo pasan la factura a los trabajadores y sus familias. Actualmente para obtener un ingreso suficiente, se requiere dedicar más horas al trabajo, así como la incorporación de más miembros del hogar a las labores remuneradas, de ahí que sea común que ambos padres estén en el trabajo, mientras que los niños crecen solos o bajo el cuidado de familiares como abuelos y tías.

La falta de tiempo: mito o realidad

Falta discriminar los datos tomando en cuenta los usos del tiempo que hay en diferentes localidades, por ejemplo, será muy diferente en Chalco o Tecamac, ciudades dormitorio, donde las personas pueden dedicar hasta seis horas diarias en transporte, comparadas con la colonia del Valle que es tanto un centro habitacional como de oficinas y cuenta con muchos medios de transporte.

También hay que reflejar los usos del tiempo por estratos socioeconómicos. Las parroquias pueden adoptar al menos dos parámetros para evaluar los usos de tiempo de sus feligreses. Por una parte, al estar generalmente vinculadas con un sector socioeconómico y, por otra parte, dada su ubicación en la ciudad.

Visita a la Parroquia Ntra. Sra. de Caacupe en la Villa 21 de Buenos Aires

Parroquia Villa 21

Se trata de un barrio donde puede observarse pobreza y la lucha de los habitantes por salir adelante sin rendirse a las limitaciones.

Existe, sin embargo, un fenómeno de violencia y adicciones, que dan pie a la estigmatización y sospecha sobre el barrio. Sin embargo, la parroquia  y muchos otras personas trabajan de manera comprometida para generar oportunidades de educación y desarrollo para sus habitantes.

Les compartimos algunas imágenes de la Parroquia, que tiene en sus paredes y en la práctica pastoral, el legado comprometido del P. Carlos Mujica, quien fue apostol de las Villas.

Compartimos a continuación dos enfoques del trabajo por la comunidad. La evangelización sin encarnación en la realidad, no es creíble.

La prensa nacional ha acudido a reconocer el trabajo de los sacerdotes que han dado su vida por la Villa.
Además de la cultura de la comunidad, está presente la memoria del Padre Mujica.

 

Por un lado está la opción cultural:

Por otro lado está la opción policiaca:

 

Participación de Nuestro Coordinador en la Peregrinación a Luján

Cada primer sábado del mes de octubre, desde hace 38 años, se realiza la Peregrinación juvenil a Luján. Que sale desde el centro de Buenos Aires. En esta ocasión el Coordinador de la Maestría en Pastoral Urbana, profr. Serrano pudo participar en la peregrinación e intercambiar experiencias con los asistentes, peregrinos y colaboradores de la Peregrinación.

Conclusiones:

El pueblo argentino es enormemente religioso y entregado a la devoción d ela Virgen María.

La peregrinación, como toda la religiosidad popular, es del pueblo, y cada persona y grupo se apropia del camino y expresa su fe, a su manera.

La Iglesia católica argentina, el clero, se pone al servicio de los peregrinos. Las comunides parroquiales y diocesanas se organizan para apoyar el caminar de la fe del pueblo, pero ni la controlan, ni la monopolizan.

La organización es ejemplar y se cuidan hasta los menores detalles. Hay un camino por el tiempo tambien.

Peregrino desde México
uno de los miles de puntos de partida de la peregrinación
Cada equipo de futbol tiene sus peregrinos

Participación en la Misión urbana Iztapalapa

Participación en la Misión urbana Iztapalapa
Participación en la Misión urbana Iztapalapa

Profesores de la Maestría en Pastoral Urbana fueron invitados a participar de la Misión Urbana en la Séptima Vicaría de la Arquidiócesis de México. Como parte de este trabajo se realizó la observación de la metodología empleada durante la misión permanente, especilmente el visiteo domiciliario.

Se están sintetizando los hallazgos con el objeto de proponer mejoras a la metodología y capacitar a futuros misioneros urbanos para emprender esta necesaria labor.

Exalumnos del ISEE auditores en el Próximo Sínodo

Para su conocimiento, los dos únicos auditores mexicanos que participarán en el próximo Sínodo para la Nueva Evangelización son egresados del ISEE:
 
Sr. José H. Prado Flores.  Generación 1973.
Mons. Enrique Glenie Graue. Generación 1971.
Nos congratulamos por ellos, y nos sentimos comprometidos en continuar cumpliendo a nuestra Iglesia.

10 egresados más de la Maestría en Pastoral Urbana

El día miércoles 27 de junio de 2012 completó la cuarta generación de egresados de la Maestría en Pastoral Urbana.

Se trata de dos grupos integrados por cuatro laicos, dos diaconos permanentes y cuatro presbíteros. Proceden de las diócesis de Toluca, México, Tlanepantla y Texcoco.

Completaron sus cuatro semestres curriculares y se enfocan actualmente a la elaboración de sus trabajos de titulación mediante proyectos de acción pastoral para sus respectivas comunidades.

La Iglesia tiene con ellos una enorme satisfacción por la dedicación que tuvieron a lo largo de estos años y el talento con el cual se han enfocado a la creación de alternativas que respondan de manera más adecuada a los requerimientos de las personas y comunidades de nuestros ciudades, atendiendo especialmente a sectores y ambientes con perfiles y necesidades especiales.

Cabe mencionar que uno de los egresados pasa a ocupar  una vicaría episcopal en la Diócesis de Toluca, es el tercero de nuestros egresados en hacerlo.

Para enfatizar el compromiso con la evangelización de la ciudad, viajamos al corazón de la ciudad y allí la celebración se dió en el templo de San Hipólito, a los pies del venerado San Judas Tadeo, frente a una multitud de fieles de todas las edades y extracciones sociales que buscan, en una renovada religiosidad popular, una respuesta desde la fe a sus necesidades de todo órden. Con este gesto se ha querido reafirmar el compromiso de la Maestría en Pastoral Urbana para responder con valentía y audacia a los desafíos de una nueva evangelización con nuevos métodos.

Las Inscripciones para integrarse a la Sexta generación de la Maestría están abiertas e inicia el semestre el 22 de agosto de 2012.

Avanza el Sínodo para la Nueva Evangelización 2012

Esta mañana en la Oficina de Prensa de la Santa Sede, ha tenido lugar la presentación del Instrumentum laboris de la XIII Asamblea general ordinaria del Sínodo de los Obispos sobre el tema: “La Nueva Evangelización para la transmisión de la fe cristiana” (7-28 octubre 2012). Han intervenido el arzobispo Nikola Eterovic, y el obispo Fortunato Frezza, respectivamente Secretario General y subsecretario del Sínodo de los Obispos.

“Los padres sinodales -explicó el arzobispo Eterovic- deliberarán sobre la transmisión de la fe cristiana. Se trata de uno de los grandes desafíos de la Iglesia que será profundizado en el contexto de la nueva evangelización. La reflexión sinodal será enriquecida gracias a la relación con el Año de la Fe que comenzará el 11 de octubre”.

El Instrumentum laboris, señaló el prelado, consta, además del Prefacio, de una Introducción, cuatro capítulos y una Conclusión. En la Introducción se recoge el parecer de las Conferencias Episcopales que concordan en “la necesidad de nuevos instrumentos y expresiones para hacer comprensible la Palabra de Dios en los ambientes de vida de la humanidad contemporánea. El evento sinodal tendría que representar una ocasión de debate y de participación, tanto del análisis como de las acciones que compartir para alentar a los pastores y a las iglesias particulares”.

De los cuatro capítulos, en el primero ‘Jesucristo, Evangelio de Dios para el hombre’ “se reitera el núcleo central de la fe cristiana, que no pocos cristianos ignoran, proponiendo el Evangelio de Jesucristo como Buena noticia para el hombre contemporáneo (…) La nueva evangelización es la expresión de la dinámica interna del cristianismo, que desea dar a conocer a los hombres de buena voluntad la ‘profundidad de la riqueza, de la sabiduría y del conocimiento’ del misterio de Dios revelado en Jesucristo, más que una ansiosa respuesta ante la crisis de la fe y los nuevos desafíos que el mundo actual plantea a la Iglesia”.

El segundo; “Tiempo de nueva evangelización”, está dedicado sobre todo a “señalar los desafíos actuales a la evangelización y la descripción de la nueva evangelización. Se trata de los nuevos desafíos a la evangelización en el mundo contemporáneo, descritos con varios escenarios. La Iglesia está llamada a discernir tales escenarios -para transformarlos en lugares para el anuncio del Evangelio y de experiencia eclesial (…) En la obra de nueva evangelización, se desea una renovación de la pastoral ordinaria de las Iglesias particulares y, al mismo tiempo, se espera en una nueva sensibilidad que requiere creatividad y audacia evangélica, hacia las personas que se han alejado de la Iglesia”. El arzobispo mencionó que muchas de las respuestas habían señalado también la “falta de vocaciones para el sacerdocio y la vida consagrada, que requiere, por otra parte, una fuerte pastoral vocacional”.

Refiriéndose al tercer capítulo “Transmitir la fe” , subrayó que “la finalidad de la nueva evangelización es la transmisión de la fe. La Iglesia trasmite la fe que ella misma vive y todos los cristianos están llamados a contribuir (…) Los obstáculos a la fe pueden ser internos a la Iglesia (una fe vivida de forma pasiva y privada, el rechazo de una educación de la fe propia, una separación entre fe y vida) o fuera de la vida cristiana (la secularización, el nihilismo, el consumismo, el hedonismo) (…) El Año de la Fe representa un llamamiento urgente a la conversión para que cada cristiano y cada comunidad, transformados por la gracia, den abundantes frutos. Entre estos, el esfuerzo ecuménico, la búsqueda de la verdad, el diálogo interreligioso, la valentía para denunciar las infidelidades y los escándalos en la comunidad cristiana”.

El último apartado “Reavivar la acción pastoral” habla de “la transmisión de la fe (…) reproponiendo los instrumentos madurados durante su Tradición, en particular, el primer anuncio, la iniciación cristiana y la educación, intentando adaptarlos a las condiciones culturales y sociales actuales (…) Habría que entender mejor, desde el punto de vista teológico, la secuencia de los sacramentos de iniciación cristiana que culmina en la Eucaristía y reflexionar sobre los modelos para poner en práctica la profundización deseada”.

En la Conclusión, se reafirma que “nueva evangelización significa dar razón de nuestra fe, comunicando el Logos de la esperanza al mundo que aspira a la salvación”.

 

Micrositio del Sínodo: http://www.vatican.va/roman_curia/synod/index_sp.htm