Categoría: General

Curso de Iniciación a la Pastoral Social

PARROQUIA DE NUESTRA SEÑORA DE LA PIEDAD

Obrero Mundial esquina Tonalá. colonia Piedad Narvarte, México D.F.

 ( Lunes  2 a Viernes 6 de mayo de 2011 )

SEMANA SOCIAL

 

Convoca Maestría en Pastoral Urbana y la Parroquia de Ntra. Sra. de la Piedad 

 

1.- OBJETIVO

  Tomar conciencia del  pensamiento y de la conducta humana individualista y de sus consecuencias ; pensamiento y conducta que hunden sus raíces en el pecado original y que se alimentan del liberalismo filosófico y de la moderna tecnología en informática. La finalidad de esta semana social es impulsar una acción caritativa de carácter comunitario que apoye a los más desprotegidos de nuestro entorno.

2.- PROGRAMACION

 Lunes  2.  19:00 a 21:00 hrs.  Planteamiento de problema.

            Conferencia: la conducta social  del hombre actual, considerada a la luz   del pecado original, de la ideología individualista y la postmodernidad.

Martes 3 19:00 a 21:00 hrs.  Iluminación

Conferencia: El hombre ha sido creado por Dios, Uno y Trino, para vivir en comunidad, disfrutando y compartiendo los bienes de la creación.

Miércoles 4  19:00 a 21.00 hrs.   Propuesta de acción

 Seminario .  La pastoral de la Iglesia en sus tres dimensiones, profética,     litúrgica y caritativa, impulsa el desarrollo de la fe.

El triple nivel de la acción caritativa ( asistencial,  promocional y cambio social).

  Meta:   conformar un grupo de personas que animen el ministerio  caritativo en la Parroquia.

Expositores

Pbro. Victor Manuel González Guerrero
Sacerdote Diocesano de la Arquidiócesis de León
Originario de Gto, Gto.
Estudios de Filosofia y Teologia en el Seminario Diocesano de León de 1999 a 2007.
Trabajo pastoral: como diácono en la Parroquia de San Diego de Alcalá en el poblado de Jaral de Berrio Gto de 2007 a 2008.
vicario parroquial en la Parroquia de Nuestra Señora de San Juan del Coecillo, en León Gto de 2008 a 2009.
estudio la Licenciatura Pontificia en Filosofia en la UPM desde 2009.

Jacques Ellul una teología de la ciudad 1


La ciudad es el mundo por excelencia para el hombre, creado por él y para él, mide su grandeza, expresa toda la civilización, pero al mismo tiempo da testimonio de los excesos humanos, obra de la codicia de dinero y ambición, en la que los hombres se convierten en esclavos. Estas son las reflexiones de Jacques Ellul en su libro «Sans feu ni lieu : Signification biblique de la grande ville» (Editions de La Table Ronde, 2003).

Recorriendo la Biblia a lo largo, el autor descubre una ciudad surrealista. Originalmente, la ciudad está en contra de Dios. Caín es condenado como eterno errante, es un constructor así como todos sus descendientes: él pretende crear un nuevo paraíso en la ausencia de Dios. Es por eso que todas las ciudades están malditas: Babel, Babilonia, Nínive … La ciudad está en busqueda de la unidad perdida, ligada  con el poder y la guerra, se convirtió en el lugar de la falta de comunicación y causa de su propia muerte … Pero en la historia bíblica, en Jerusalén, Dios ratifica el proyecto humano de la ciudad. Jerusalén, destruida y reconstruida constantemente, convirtiéndose en un signo y profecía de la Ciudad Santa. La dialéctica culmina en la interpretación del autor del Apocalipsis. El primitivo Edén en la Nueva Jerusalén a través de la destrucción y la aniquilación, del jardín a la ciudad.

Bibliografía

L’agora des livres, consultado en  http://www.agoradeslivres.com/book40658.php

Curso de Introducción a la Pastoral de Juventudes Urbanas

Curso Pastoral de Juventudes Urbanas

PRESENTACIÓN:

A partir de la apropiación hecha del Documento de Aparecida (517 f), tanto en la Arquidiócesis de México como en muchas Diócesis de América Latina se ha optado por realizar una “pastoral de ambientes” con un lenguaje, estrategias y respuestas apropiadas para las particularidades que componen una ciudad tan grande, plural y diversa. Una de las realidades del medio urbano actual es la presencia de numerosos sujetos con identidades diferentes, con lenguajes, símbolos, imaginarios y mecanismos de integración y convivencia. Y en esta realidad destaca, dentro de los ambientes, el de los “jóvenes”, que aparecen relativamente al margen de las actividades propias de la parroquia, en la tipología de “alejados” y crecientemente escépticos respecto de todas las instituciones.

Propiamente no existe una juventud, ni tampoco puede existir una pastoral juvenil, sino muchas pastorales apropiadas para las múltiples juventudes urbanas: las tribus poseen sus propios rituales y medios de comunicación y encuentro, muchas de ellas se encuentran cerradas y en antagonismo con otras tribus, por lo anterior no es posible simplificar su realidad reduciéndola a una sola dimensión.

El Curso de Introducción a la pastoral de juventudes urbanas se propone en primer lugar sensibilizar a los agentes de pastoral de la pluralidad cultural e identitaria de las y los jóvenes de la ciudad y proponer experiencias exitosas de trabajo con estos mismos sectores, que entre otras cosas, reclaman no ser encuadrados en “grupos”.

OBJETIVOS: Sistematizar experiencias de vida y aprendizaje en las relaciones con los jóvenes de las grandes ciudades para poder analizar y comprender la realidad compleja a la que ellos se enfrentan en la actualidad. Fomentar la creación de redes entre diversos agentes que participan activamente en la pastoral y establecer un diálogo sobre realidades nuevas en la problemática eclesial.

DIRIGIDO A: Sacerdotes, Agentes de Pastoral, Maestros y todas aquellas personas interesadas en compartir experiencias sobre la vida y acción de las juventudes urbanas.

PERFIL DEL EGRESADO: El egresado del Curso de Introducción a la Pastoral de Juventudes Urbanas podrá:

Detectar las necesidades de los jóvenes en el medio urbano, su interacción con la sociedad y el planteamiento de propuestas de interacción con ellos en una perspectiva multidisciplinaria, tolerante, respetuosa de los derechos de los jóvenes, y promotora de su desarrollo integral como personas. Será capaz de comenzar el análisis y la investigación de diversos fenómenos urbanos en los que viven y conviven los jóvenes desde una perspectiva interdisciplinaria, considerando especialmente factores culturales, socio-económicos y religiosos.

PLAN DE ESTUDIOS / CONTENIDO
Bloque #1. Introducción al estudio de las juventudes urbanas.
Tema     Expositor
Introducción a la realidad de las Pastorales Juveniles Urbanas     Dr. Jesús Serrano
Panorama Socio-cultural de los jóvenes en la actualidad     Mtra. Cecilia Vilchis
Identidades y agregaciones juveniles     Dra. Maritza Urteaga
Juventud y familia       Mtra. Mónica Araiza
Juventud y sexualidad      Mtro.  Hernán Quezada SJ
Juventud y violencia     Dra. Maritza García Montañez

Bloque #2. Experiencias múltiples, diversas y heterogéneas a las que se enfrentan los jóvenes como sujetos en búsqueda de propuestas
Jóvenes y Parroquia     Pbro. Sergio Román del Real
Pastoral  Universitaria     Mtro. Francisco Galicia
Jóvenes en situación de calle     Grupo Guadalupano DA
Pastoral de Adolescentes     Pbro. José Ascención Plaza
Pastoral de Juventudes Urbanas     Lic. Ana Lilia Zavaleta Rangel
Experiencias y propuestas para la Pastoral de Juventudes Urbanas     Pbro. Rubén Ceraci/Dr. Jesús Serrano

El curso tuvo una duración de 48 horas y se llevó a cabo del 22 de Abril al 08 de Julio en la Vª Vicaría, ubicada en Tonalá 414 esq Obrero Munial, colonia Piedad Narvarte, Del Benito Juárez,  Ciudad de México.

COORDINADORA: Mtra. Elizabeth Judd Moctezuma

ISEE, Victoria #133, Colonia Centro de Tlalpan. http://www.pastoralurbana.info

correo electrónico: info@pastoralurbana.info

Teléfonos: 56555003

Pastoral Urbana (Extracto del blog Octavo Día del P. Julían López Amozurrutia)

http://blogs.eluniversal.com.mx/weblogs_detalle8127.html

Preguntas e inquietudes recogidas en varios momentos en este blog y otros espacios me hacen ver que hay un gran desconocimiento sobre actividades eclesiales, también en lo que se refiere a la preparación de los pastores y agentes de pastoral. Por ejemplo, muchos tienen la impresión de que el trabajo evangelizador se realizara como palos dados al aire, sin una programación mínima. Seguramente no faltará quien se asombre al enterarse de que existen estudios de especialización no sólo en las áreas tradicionales del estudio de la fe, sino directamente sobre la acción evangelizadora en la ciudad.

La Iglesia nació en la ciudad. Las redes de evangelización de los primeros siglos dependieron fundamentalmente de las estructuras de comunicación que se habían generado en el imperio romano, que giraba en torno a ciudades. Todavía hoy, uno de los referentes principales de las actividades pastorales son las ciudades. En el Documento de Aparecida leemos: «Las grandes ciudades son laboratorios de esa cultura contemporánea compleja y plural. La ciudad se ha convertido en el lugar propio de nuevas culturas que se están gestando e imponiendo con un nuevo lenguaje y una nueva simbología… La Iglesia en sus inicios se formó en las grandes ciudades de su tiempo y se sirvió de ellas para extenderse. Por eso, podemos realizar con alegría y valentía la evangelización de la ciudad actual. Ante la nueva realidad de la ciudad se realizan en la Iglesia nuevas experiencias… Pero se notan actitudes de miedo a la pastoral urbana; tendencias a encerrarse en los métodos antiguos y de tomar una actitud de defensa ante la nueva cultura» (Documento de Aparecida, nn. 509-513).

Lo cierto es que se trata de una actividad que no se puede improvisar. Aunque los hombres de fe reconocen que el Espíritu de Dios conduce las acciones por encima de las limitaciones e incluso infidelidades de los hombres, desde el punto de vista humano nos corresponde poner lo que está de nuestra parte. Es lógico que se plantee también el desafío de un estudio serio sobre la realidad urbana.

La Arquidiócesis de México ha sido siempre, por razones obvias, un peculiar emblema de la realidad urbana. Su principal centro teológico, el Instituto Superior de Estudios Eclesiásticos, ofrece desde hace dos años una maestría en Pastoral Urbana, cuya primera generación, conformada por cuatro sacerdotes y cinco laicos, está a punto de concluir sus estudios. Se ha buscado en su plan integrar la perspectiva sociológica con la teológica y la de la planeación estratégica. Los egresados y egresadas podrán así participar en campos de evangelización con una capacitación del más alto nivel.

Con la participación de docentes provenientes de los más representativos centros universitarios de estudios urbanos de nuestra ciudad, se ha logrado establecer con ellos una base teórica sólida. Se ha desarrollado, igualmente, una importante reflexión teológica de lo que caracteriza la pastoral urbana, con la conciencia de que el ámbito citadino es también lugar de manifestación de Dios y encuentro con Él, así como lugar de su acción salvadora. Los estudios sociales y los métodos de investigación adecuados a la realidad religiosa en la urbe permiten entender las características de las grandes ciudades y establecer planes que logren incidir en ellas, aunque es aún una línea de desarrollo de investigación que debe ampliarse y profundizarse.

A partir del próximo mes de agosto se abrirá una segunda generación, que podrá incorporar ya los resultados de la experiencia anterior. La maestría se ha venido ampliando para hacerse accesible a un público que no necesariamente aspire a la maestría, pero sí se interesa en algunas ramas de su contenido, ofreciendo cuatro diplomados: teología eclesiología urbana, métodos de investigación social, técnicas de evangelización y estudios urbanos específicos. Como preparación se cuenta ahora con un curso de Iniciación a la Pastoral Urbana, que tendrá lugar del 13 al 31 de julio y que contará con el atractivo de transmitirse en vivo a varias sedes de América Latina, ofreciendo una incomparable experiencia para el intercambio de visiones y experiencias desde diferentes realidades de nuestro continente.

Aunque los retos son inmensos, alegra saber que existen esfuerzos serios por responder a los mismos, y podemos recordar todos, pastores y fieles, que las acciones evangelizadoras no deben nunca improvisarse.

Una respuesta Pastoral para la Zona Metropolitana del Valle de México

Mtro. Jesús Antonio Serrano Sánchez

Coordinador

A diario periódicos y noticieros dan cuenta de un sin fin de acontecimientos que marcan el “paisaje” de la Ciudad de México y su zona conurbada, en ellos encontramos desde el aumento de precio a los productos básicos, el aumento del desempleo y del mercado informal así como hechos perturbadores como homicidios, secuestros y asaltos.

Este “paisaje” es ya cotidiano y normal para los que vivimos en la Ciudad. El tiempo y la frecuencia de estos acontecimientos nos han acostumbrado. Hay muchas cosas que se dan por sentadas aunque de hecho son deformaciones de la adecuada convivencia humana y la búsqueda de un desarrollo equilibrado para adultos y niños, hombres y mujeres. También están los recorridos y la itinerancia que llevamos por la Ciudad y que nos amolda a ella: recorremos los laberintos, brincando charcos, hoyos y montones de basura en Pantitlán,  Toreo o Indios Verdes, tenemos que lidiar con las inundaciones de Chimalhuacán, Neza y Chalco, en nuestra día a día pasamos por los apretones del metro o del metrobús, por los largos recorridos en micro, por no decir los interminables estacionamientos en avenidas como Plutarco Elías Calles, Cuitláhuac o Las Águilas, quienes viajan en carro se saben atajos, salen muy temprano de sus casas especialmente si viven por Ecatepec o Tecamac, para llegar a sus trabajos en Iztapalapa o Tlalpan. La duración del traslado es tan bien sabida que nos sorprendemos cuando nada más ¡hicimos una hora de viaje!

¿Qué buscas en esta Ciudad? Hasta lo que no te imaginas, ni sabes que existe lo puedes encontrar aquí. ¡Pásele, pásele! nos gritan en el tianguis, acá frente a los puestos de la parada, por allá en La San Felipe, en Santa Cruz Meyehualco o en Tepito y la Lagunilla. Por ejemplo, la ciudad de México y la zona circunvecina es alimentada diariamente por 25 mil toneladas de productos como: reses, pescados, pollos, puercos, avestruces, tomates, cebollas, chile, maíz, frijol y otros tantos miles de toneladas de abarrotes y alimentos que proviene de cualquier parte de México y del mundo. Todo eso nos comemos a diario y todo eso desechamos también, ya que la basura que producimos -12 mil toneladas diarias- termina en nuevos y más lejanos depósitos de basura, ya llenamos Santa Cruz, Santa Fe, Chalco y ahora el Bordo Poniente.

Vivir en una ciudad tan compleja y atribulada es todo un desafío para cualquiera, representa un reto de adaptación y de resistencia a condiciones inocultablemente adversas en términos de salud, medio ambiente, recursos naturales, servicios públicos y seguridad a las personas y su patrimonio. El concepto “calidad de vida” es relevante, pues la ciudad ofrece oportunidades y condiciones de bienestar a escala esto es, la misma concentración y tamaño de la población y la economía de la ciudad permiten que existan, por ejemplo, multitud de espectáculos: galerías, teatros, cines, museos, conferencias, librerías, etcétera, que se extrañan en las pequeñas ciudades y poblaciones. También es abundante la oferta de bienes de consumo que van desde ropa barata hasta ropa de diseñador que se vende en varios miles en exclusivas boutiques. Pero la ciudad también cobra un precio muy alto si consideramos la contaminación, la escasez de recursos como el agua, la aglomeración, despersonalización e inseguridad, asociadas a la masificación de la población.

Para los gobiernos es un reto generar mejoras en la calidad de vida en las urbes. Por eso también existe un desafío político y administrativo si se quiere proveer de más abundantes y mejores servicios públicos, lo cual también representa un alto costo económico y está expuesto a diferencias por las prioridades respecto a las necesidades comunes.

Por citar un ejemplo: la zona oriente del Valle de México sufre graves problemas por inundaciones, basura, inseguridad e insuficiencia del transporte y vialidades. Pero los recursos públicos son limitados y es necesario hacer un poco en cada ramo o bien otorgar prioridades. Para algunos ciudadanos es más urgente resolver las inundaciones, para otros en cambio lo será el transporte. ¿Hasta que punto nuestras aparentes e irreconciliables diferencias políticas son solamente diferencias en el orden de prioridades?

Otra cuestión relevante para la ciudad  son los patrones de poder, inclusión y marginación. En la urbe coexisten núcleos de poder, en principio porque es ciudad capital, sede del gobierno federal y de sus tres poderes, por eso la visión de la ciudad representa (aunque no necesariamente del mejor modo) las necesidades y problemáticas de todo el país. También es sede de los poderes económicos, en la ciudad se encuentran las casas matrices de muchas empresas que dan trabajo a millones de mexicanos y llegan a ser transnacionales, los bancos, la bolsa de valores y el Banco de México orientan todos los días el curso económico del país y por lo tanto su funcionamiento atañe a toda la sociedad.   Los partidos políticos operan desde la ciudad capital y desde allí articulan la agenda de los asuntos públicos, promueven la legislación y la administración pública.

Pero alrededor de estos núcleos de poder existen numerosos grupos sociales incluidos en mayor o menor medida, como los estudiantes, los obreros y campesinos, profesionistas, comerciantes, etcétera. Se trata de sectores sociales que participan de los asuntos públicos, se benefician de las oportunidades socialmente generadas y de alguna manera pueden hacer sentir su voz e intereses ante los grupos de poder. En cambio existen sectores marginados o excluidos, pobres e indigentes, chavos de la calle, en este grupo puede haber madres solteras, prostitutas, enfermos de sida, discapacitados, etc. que pueden estar completamente relegados de la estructura social y luchando por su supervivencia. La complejidad de esta distribución del poder y las oportunidades nos obliga a plantearnos la exigencia de justicia social y preguntarnos de qué manera se distribuye el poder y las oportunidades en nuestra ciudad.

No menos importante es el desafío de la secularización y el laicismo militante. Las proporciones de la zona metropolitana imponen una enorme diversidad ideológica y moral en las que aun dentro de la misma comunidad cristiana emergen criterios distintos. Recientes controversias de orden público como la despenalización del aborto, la formalización de las uniones de convivencia, el enfoque que se ha dado a la educación sexual, por mencionar sólo los casos más sonados reflejan la emergencia de orientaciones morales distintas o francamente antagónicas a las que representa la moral católica. En todas estas controversias se arguye el estado laico como fundamento de posiciones que no son valorativamente neutras, sino tomas de posición en pro de la liberalización de las costumbres.

Existen además sectores (siempre los ha habido) francamente enemigos de la Iglesia, que promueven la falta de respeto a la jerarquía, a los templos y a los cultos, evidentemente también a militan en la causa de negar las verdades de la Fe, el valor de la Tradición y el papel humano, espiritual e histórico de la Iglesia.  En esta causa se valen de argumentos aparentemente científicos y jurídicos, pero que de hecho reflejan claras posiciones ideológicas que van lejos de lo que la ciencia puede decir, atribuyéndole un carácter normativo que le es enteramente ajeno, pues la ciencia versa de lo que es y no de lo que debe ser -por lo menos desde el punto de vista empírico positivista que defienden estos grupos-.

La ciudad representa además un colorido tapiz de comunidades de corte religioso, por ejemplo judíos, evangélicos, mormones, testigos de Jehová, paredesufrir  y tantos otros. que buscan de algún modo ganar adeptos en una especie de rebatinga del botín de creyentes que representa una comunidad de 18 millones de personas que habitamos en esta región.

Pues bien,  Dios está en medio de toda esta compleja maraña que es la realidad de la Ciudad de México y su zona metropolitana, como está presente en todo lugar y en todo tiempo. ¿De qué manera está presente? Sin duda a través de la acción misteriosa de su providencia, su presencia paternal, está escuchando y mirando nuestros actos individuales desde los más meritorios hasta los crímenes más repugnantes. Dios también está presente a través de templos y capillas que tratan de alcanzar cada rincón de la zona. También está a través de muchas personas mujeres y hombres comprometidos con el Evangelio y comprometidos con la construcción de un orden humano y justo, solidario y reivindicador. Dios es “Señor de la Historia” y por lo tanto, la realidad que brevemente caracterizamos líneas arriba es de hecho una extraña Epifanía en la que Dios se nos manifiesta y nos convoca. Nos llama tanto a escuchar su voz  como a multiplicarla entre nuestros vecinos.

Este reto es el que justifica la existencia de la Maestría en Pastoral Urbana* que se imparte desde hace un año en el Instituto Superior de Estudios Eclesiásticos de la Arquidiócesis de México. Se trata de un programa académico pionero, pues en América Latina se aborda la pastoral en general pero no se detalla la especificidad del trabajo en las grandes Ciudades, más aún, estamos dirigidos a responder las necesidades de la Zona Metropolitana del Valle de México. Para responde qué es la pastoral urbana era necesario explicar la compleja realidad de la urbe en la que tiene que hacerse presente la atención espiritual que por parte de la comunidad cristiana debe tenerse de sus fieles.

Naturalmente existe una acción pastoral con la que estamos ampliamente familiarizados que descansa en la estructura territorial de parroquias, con las que la Iglesia atiende a sus fieles en cada zona. También existen pastorales especializadas por sectores como por ejemplo: hospitales, cárceles, escuelas, migrantes, etc. La pastoral urbana no es distinta de estas dos, sino que  se plantea la identidad y necesidades de los sujetos, es decir, de las personas que viviendo en la ciudad entienden la vida y piden que Dios esté presente en su realidad y frente a sus necesidades específicas y que Cristo redima cada una de ellas.

La estructura de esta Maestría incorpora elementos de teología, antropología y ciencias sociales, teoría de la pastoral y sus medios, cultura, métodos de investigación y planeación estratégica. Con ello se quiere dotar a los estudiantes de los recursos necesarios para estudiar científicamente los ámbitos urbanos, incorporar a dicho estudio la definición de fines evangelizadores y proponer acciones promotoras de dichos fines.

Está dirigida a Presbíteros, que pueden ser párrocos actualmente y para quienes se hace patente la necesidad de formación permanente y el desarrollo de medios innovadores para la atención de sus comunidades. Está abierta también a religiosos y religiosas y agentes laicos que actualmente participen en sus comunidades. Queremos formar recursos humanos, es decir personal que dinamice y amplíe los alcances de la acción de la Iglesia en las instancias existentes.  Queremos también que adquieran habilidades para el manejo de la investigación social y de la planeación estratégica como elementos para profesionalizar aun más su trabajo y comenzar a fijar metas medibles de desarrollo.

La maestría se imparte los martes y miércoles de 9 a 14 horas y quienes estén interesados en recibir más información pueden consultar la página http://www.isee.edu.mx o llamar por teléfono al  5655-5003 (en el mismo horario).

* con Reconocimiento de Validez Oficial por parte de la Secretaría de Educación Pública 20090004.

Bienvenidos a la Pastoral Urbana

La Pastoral  es la actividad central de la Iglesia, por la cual hace presente tanto el mensaje del Evangelio como la vida de fe mediante la caridad, la construcción de comunidad y la atención a grupos específicos.

El Instituto Superior de Estudios Eclesiásticos de la Arquidiócesis de México ofrece un conjunto de alternativas de formación en la Pastoral Urbana.

Como señalan varios pastoralistas, la PASTORAL URBANA no es urbana sólo por desarrollarse en el ámbito de una ciudad sino en su sensibilidad a una realidad particular, con necesidades específicas, con la necesidad de un lenguaje propio, así como medios de comunicación idoneos para la atención pastoral.