Categoría: General

Auxilios para Catequesis en línea

Un paso adelante en la construcción de una ciberparroquia que sea capaz de ingresar en los espacios vivenciales de la población de manera flexible y ubicua es el portal Arguments.

Lo recomendamos ampliamente para la evangelización y catequesis:

 

Arguments© ofrece un Curso de Catequesis de la Doctrina Católica que tiene su origen en el manualCURSO DE CATEQUESIS, de Jaime Pujol Balcells y Jesús Sancho Bielsa. EUNSA, Pamplona, 1994. Jaime Pujol es ahora Arzobispo de Tarragona. El libro es más completo que el curso que aquí le presentamos. Recomendamos vivamente que lo adquiera. Puede solicitarlo haciendo clic aquí.

El curso sigue la estructura y explica los contenidos del Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica.

Se compone de 60 episodios de audio con imágenes (para reproducir en iTunes o con un iPod) o solo en audio (MP3, para oir en cualquier reproductor). Además, también puede descargar los 60 episodios a modo de presentaciones en PowerPoint. Esta serie está dirigida a catequistas: pretendemos que sea una herramienta de apoyo para sus sesiones.

Nota.- Si prefiere descargar el curso como podcasting, puede suscribirse gratuitamente y recibir la serie o series de archivos que necesite de forma automática, sin tener que descargarlos uno a uno.

 

 

Teología y Cultura

El Padre Julián López nos ofrece un importante subsidio para el discernimiento pastoral referido a la cultura, especialmente la cultura urbana

El tema de la cultura es relevante en Teología al menos en tres niveles. Por una parte, al interno de la Teología Positiva es necesario destacar el ámbito cultural en el que se lleva a cabo la autocomunicación de Dios al hombre, así como la transmisión de la misma en la vida de la comunidad eclesial. Se trata del ejercicio de la hermenéutica teológica. Por otro lado, la Teología Práctica requiere considerar los contextos culturales contemporáneos en los que la fe cristiana está llamada a hacerse presente. Se trata del ejercicio de la inculturación del Evangelio. Pero además es necesario realizar un análisis teológico de la cultura en cuanto tal y su vínculo con la fe. Esta labor, en buena medida aún por realizarse, es semejante a la que en las últimas décadas se dio al integrar la categoría «historia» en la reflexión teológica, atendiendo al mismo tiempo las advertencias que desde la crítica al modernismo se habían generado.

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Relatoria Congreso Pastoral Urbana Bs As

Rosa, participante en el Primer Congreso de Pastoral Urbana de la Región Buenos Aires (26-28 agosto 2011) nos comparte una reseña de sus actividades:
l Congreso fue una hermosa experiencia!! Estuvo presente Jaime Mancera Casas, de Colombia y nos compartió sobre «Dios vive en la ciudad», que fue el lema del Congreso.
Se desarrolló desde el juevesn 25 al domingo 28 de agosto, en la Universidad Católica.
Todos los participantes nos alojamos en hoteles de la Ciudad de Buenos Aires (subsidio mediante!!). Durante jornada del viernes recorrimos en grupos (fuimos 380 personas en total) distintos lugares de la ciudad y con ayuda de una guía escrita para la observacion salimos a descubrir a Dios en la ciudad. Fue una experiencia riquísima!!
Con las personas de mi grupo recorrimos la Plaza Miserere, Santuario de Cromañon y Parroquia San Cristóbal (un itinerario de aproximadamente 15 cuadras).
La consigna era percibir «con todos los sentidos», ver rostros, colores; sentir olores, reconocer rituales y símbolos. Dialogar, de ser posible con la gente.
El grupo -de 8 personas- se subdividió en parejas, y luego «reconstruimos», por decirlo de alguna forma, la realidad uniendo los fragmentos recogidos por cada pareja; fue como «armar un rompecabezas». Por ejemplo una pareja observó cómo un discapacitado era agredido a puntapiés; y otra pareja pudo escuchar que los agresores le gritaban «violín» (término que se utiliza para referirse a un violador) y le recriminaban haber violado a una criatura.
Una pareja observó un grupo de personas vendiendo drogas.
En la Plaza Miserere se podría decir que encontramos «un collage» donde se mezclaban los rostros cansados de los trabajadores que a esa hora ( entre las 17:00 y las 19:00) esperaban un micro para regresar a sus hogares, cartoneros, vendedores (de gaseosa, panchos, comidas regionales), prostitutas, artistas callejeros, etc.
En el Santuario de Cromañon (un lugar que la gente destinó al recuerdo de 194 jóvenes fallecidos en un incendio producido en 2007 a causa de las paupérrimas condiciones de seguridad de un local donde se realizaba un recital de rock) encontramos a un grupo de jóvenes sentados «en ronda» tomando mate, venían de Luján (60 km) de distancia. Dijeron que con frecuencia se reunen en ese lugar en recuerdo de lo sucedido. Un escrito en uno de los muros dice: «este lugar es sagrado, no lo ensucie ni lo rompa»; la gente decidió que ese lugar es sagrado. Allí hay un altar, un crucifijo, una imagen de La Piedad, las fotos y los nombres de los jóvenes fallecidos. Y las zapatillas pertenecientes a los chicos muertos están allí colgadas… nadie se llas lleva.
En el trayecto hacia la parroquia de San Cristóbal vimos un par de templos evangélicos: iluminados, con música, una persona en la puerta para dar la bienvenida a quienes se acercaran.
Finalmente llegamos a la parroquia, se estaba celebrando Misa: un gran templo, lúgubre, 15 personas aproximadamente en las primeras filas, se entonaba un cántico de dos siglos atrás. Un par de personas nos propusimos dialogar con el sacerdote al finalizar la Misa, pero él no salió a saludar a los fieles en la puerta como pensamos que haría. Un sacerdote que formaba parte de nuestro grupo necesitaba ir al baño, se acercó a la secretaría (que estaba abierta), pero le respondieron que allí no contaban con baños públicos. Finalmente nos acercamos a una religiosa que salía de Misa y le contamos que estábamos participando del 1º Congreso de Pastoral Urbana (lo que resultaba obvio, ya que llevábamos distintivos y un bolso identificatorio); le dijimos que con nosotros venía un sacerdote y dos religionas, que necesitábamos un lugar donde poder registrar las observaciones realizadas para poder enviar por e-mail al equipo organizador… habría algún lugar donde poder reunirnos? Un restaurante? Una pizzería? No hicimos mención a ninguno de los espacios que se observaban disponibles en la parroquia!!… La religiosa nos explicó cómo llegar a una pizzería que estaba a 2 cuadras de allí.
Conclusión: observamos más «vida latiente» en la plaza y el Santuario Laico, que en aquel templo. La oscuridad y la falta de acogida nos conmovieron del mismo modo que nos conmovieron aquellos jóvenes que se autoconvocaban para el recuerdo. Los templos evangélicos parecían más cálidos y acogedores.
Me quedé pensando que Jesús, hoy, hubiera estado caminando entre la gente de la plaza y no en el templo!!
Quiero aclarar que otros grupos pudieron observar otras realidades: en una Villa caminaron junto al sacerdote del lugar y pudieron dialogar con la gente, en los alrededores de otra parroquia pudieron percibir cómo la gente se sentía parte de la misma. Eso también fue como ver «otras piezas que faltaban en el rompecabezas», porque la realidad es así: diversa, contradictoria, con luces y sombras.

Jacques Ellul y la Ciudad (parte 2 de Teología de la ciudad)

A Jacques Ellul (1912 – 1994) se le atribuye ser un pionero respecto de la  interpretación teológica de la ciudad.

Estudió en la universidad de Bourdeaux y en la Universidad de París, donde obtuvo títulos en sociología, derecho e historia del derecho. Desde 1938 fue docente en la U. de Bourdeaux enseñando historia y sociología. Formó parte del movimiento ecuménico.

En general hay que destacar que es muy crítica su visión de la tecnología y la «civilización» en sentido progresivo. En la obra «La Civilización Tecnológica» explica que las tecnologías llegan agrupadas y así como no puede separarse un tipo de máquina de diversas tecnologías que la intersectan, así tampoco es posible separar lo «bueno» y lo «malo» que puede incorporar en sí (111).

La necesidad de potenciar la acumulación del capital dio origen a tecnologías de organización. Se buscaba que la producción de bienes de consumo llegara a los consumidores, para lo cual se requería alimentar toda la cadena de transporte y abasto. Créditos, bancos, almacenes.   La maquinaria industrial y la empresa como forma de organización constituyen un complejo de efectos multiplicados. La combinación de estos elementos fue dando mayor complejidad a la vida. La planificación se volvió una necesidad que refleja la misma complejidad de la producción.

Por último, durante el siglo XIX y XX se congregó una muchedumbre de personas en torno a la máquina, nos dice Ellul. Así como se requiere de  numerosos individuos para mantener en funcionamiento la maquinaria de producción, se requiere otra masa para consumir los artículos producidos (113). Todo ello se traduce en la aparición de la gran ciudad.

«Al principio la gran ciudad no engendró ninguna técnica particular, la gente era simplemente infeliz en ella. Pronto se descubrió  que la megapolis representaba un tipo nuevo y especial de ambiente,  llamado a un tratamiento especial. La técnica de la planificación urbana hizó su aparición. Al principio la planificación urbana fue un tipo torpe de adaptación, que no se preocupaba casi, por ejemplo, de los vecindarios (a pesar de los esfuerzos de los planificadores utopicos de mediados del siglo (XIX)). De algún modo, posteriormente, la vida de la gran ciudad se volvió intolerable para la mayoría y se desarrollaron técnicas de diversión. Se volvió indispensable hacer del sufrimiento urbano algo aceptable mediante la disposición de diversiones, una necesidad para asegurar el crecimiento de la industria monstruo del cine» (113-114).

La fase de desarrollo expansivo funcionó con problemas muy evidentes como la explotación del hombre por el hombre y la incapacidad de absorber todos los bienes producidos. Se descubrió que las técnicas de distribución no eran suficientes para asegurar la producción y consumo. La producción se organizó para que se ajustara a las demandas en términos de cantidad y cualidad, a nivel nacional e internacional. El ciclo se completó con la organización del trabajo para adecuarse a estas condiciones. La fatiga de los trabajadores exigía fuertes provisiones de diversiones para lo cual la ciudad fue indispensable.

«Todo este edificio fue construido pieza por pieza y todas sus técnicas individuales fueron mejorándose con su mutua interacción» (115). El Estado aparece como el supremo ordenador de todas esas técnicas que por sí mismas no son suficientes para organizarse.

En el estudio introductorio, John Wilkinson pondera algunas de las cualidades de la propuesta de Ellul:

La técnica es una fuerza ciega pero más perspicaz que las mejores inteligencias humanas. Siempre existen otros caminos, pero la sociedad los rechaza. No hay determinismo que haga de la actual distribución tecnológica algo inevitable.

La tecnología es algo no-natural, mientras que «natural» es aquel ambiente capaz de satisfacer las necesidades materiales del hombre, si lo deja libre para usarla como medio para alcanzar sus fines individuales producidos interiormente (xix).

Junto con los griegos, Ellul cree que la distinción entre pensamiento y acción es perniciosa. La tecnología es la fuerza más revolucionaria de todas las acciones. Desde el punto de vista de fe, Ellul piensa que  el hombre  tienen que estar presente allí en la encrucijada del mundo material y el mundo eterno por venir. Ser un testigo de la verdad de ambos mundos. Mediante la libertad se asegura la naturaleza revolucionaria de la religión.

Bibliografía: ELLUL J., The Technological Society, Vintage Books, New York, 1964.

El origen del concepto nueva evangelización 2

Traducción del texto Por cruz de madeira, João Paulo II desafiou os comunistas

En la cruz de madera, Juan Pablo II desafió a los comunistas
27 de abril 2011

Después de terminar destruidos por el paso del tiempo, la cruz fue reconstruida en secreto, en desafío a las autoridades

Directa de Nowa Huta, Cracovia
Una cruz de madera marcó el destino de la relación entre Juan Pablo II y el régimen comunista ruso que se había instalado en Polonia después de la Segunda Guerra Mundial. Reconocido incluso por Mijail Gorbachov como una clave para la caída del Telón de Acero, el Papa, que será beatificado el domingo, sostuvo una disputa doméstica antes de pensar en cambiar el mundo.
En 1949, el régimen soviético comenzó a construir un nuevo pueblo al este de Cracovia, donde Wojtyla comenzó su carrera religiosa. El lugar se llama Nowa Huta («nueva fábrica de hierro») para la construcción simultánea de una planta. Diseñada para ser la ciudad socialista ideal, Nowa Huta era ateo por definición – un enorme balcón avenidas y bloques monolíticos de apartamentos en el estilo del realismo socialista sin reservar ningún espacio para la construcción de iglesias.
Empero, los rusos habían calculado mal la fuerza de la religión en Polonia, un país donde el 90% de la población se declara católica. Durante años, los católicos encabezados por el entonces obispo de Cracovia, Karol Wojtyla, solicituron ante el gobierno levantar una cruz en cualquiera de las plazas de la gigante urbano que hoy tiene 20.000 personas.
El permiso fue dado a Wojtyla en 1956, y la cruz de madera, construido justo. Sólo dos años más tarde, el régimen decidió hacer una escuela en el lugar designado para los fieles. A los pocos días, cientos de manifestantes salieron a las calles de Nowa Huta para defender la cruz. Hubo conflictos violentos y la policía decidió cerrar la ciudad. Columnas de camiones militares, vehículos blindados, cañones y ametralladoras fueron colocadas en las entradas de las vías de acceso.
«La única línea de comunicación entre las dos ciudades fueron los taxistas, que advirtían a los habitantes de Cracovia, que la revolución se había iniciado en Nowa Huta», dice Szybalski Wita, de 56 años de edad, taxista que vivía en Cracovia. La guerra por la cruz alcanzó su punto máximo en abril de 1960, cuando cuatro mil personas salieron a las calles y se enfrentaron a los cañones de agua, gas lacrimógeno y perros de la policía del régimen. La cifra de muertos – en el cálculo aproximado en el momento – es de 800.
Contra las bombas, ganó la cruz, que se quedó donde estaba hasta el año 1970, cuando alcanzó un estado avanzado de degradación. Vigilado día y noche por soldados del ejército, no podía ser reemplazada.Después de todo, el obispo Wojtyla y sus seguidores habían tratado de construir ‘una’ cruz. «Todo el mundo sabía que el régimen quería que la cruz se pudriera para otoño. No dejaban que nadie se acercara a reparar o reemplazar la cruz de madera», dice Szybalski.
La ingeniería de la fe abrió una nueva ronda a las fuerzas de este ajedrez: una nueva cruz fue construida en secreto y, el 1 de mayo, cuando todos los funcionarios del régimen estaban lejos de sus puestos de guardia celebrando el Día del Trabajo, se colocó esa nueva cruz. Hoy en día, una placa recuerda la lucha de Karol Wojtyla por ese monumento: «A Juan Pablo II, el defensor de la cruz, la gratitud del pueblo de Nowa Huta».

La Pastoral Urbana en el Documento de Santo Domingo

Hace ya largos años, en 1992, celebramos el quinto centenario de la Evangelización de América. Con esa celebración venía también la invitación a una Nueva Evangelización de América. En ese sentido se fueron identificando algunos sectores en los que era necesario hacer un énfasis particular. El Documento conclusivo de la Cuarta asamble ageneral del Episcopado Latinoamericano (CELAM) realizado en Santo Domingo nos presenta las siguientes orientaciones:

3.3.2. La ciudad

 Desafíos Pastorales:

255. -América Latina y el Caribe se encuentra hoy en un proceso acelerado de urbanización. La ciudad post-industrial no representa sólo una variante del tradicional hábitat humano, sino que constituye de hecho el paso de la cultura rural a la cultura urbana, sede y motor de la nueva civilización universal (cf. DP 429). En ella se altera la forma con la cual en un grupo social, en un pueblo, en una nación, los hombres cultivan su relación consigo mismos, con los otros, con la naturaleza y con Dios.

– En la ciudad, las relaciones con la naturaleza se limitan casi siempre, y por el mismo ser de la ciudad, al proceso de producción de bienes de consumo. Las relaciones entre las personas se tornan ampliamente funcionales y las relaciones con Dios pasan por una acentuada crisis, porque falta la mediación de la naturaleza tan importante en la religiosidad rural y porque la misma modernidad tiende a cerrar al hombre dentro de la inmanencia del mundo. Las relaciones del hombre urbano consigo mismo también cambian, porque la cultura moderna hace que principalmente valorice su libertad, su autonomía, la racionalidad científico-tecnológica y, de modo general, su subjetividad, su dignidad humana y sus derechos. Efectivamente, en la ciudad se encuentran los grandes centros generadores de la ciencia y tecnología moderna.

-Sin embargo, nuestras metrópolis latinoamericanas tienen también como característica actual periferias de pobreza y miseria, que casi siempre constituyen la mayoría de la población, fruto de modelos económicos explotadores y excluyentes. El mismo campo se urbaniza por la multiplicación de las comunicaciones y transportes.

– A su vez, el hombre urbano actual presenta un tipo diverso del hombre rural: confía en la ciencia y en la tecnología; está influido por los grandes medios de comunicación social; es dinámico y proyectado hacia lo nuevo; consumista, audiovisual, anónimo en la masa y desarraigado.

Líneas pastorales:

256. – Realizar una pastoral urbanamente inculturada en relación a la catequesis, a la liturgia y a la organización de la Iglesia. La Iglesia deberá inculturar el Evangelio en la ciudad y en el hombre urbano. Discernir sus valores y antivalores; captar su lenguaje y sus símbolos. El proceso de inculturación abarca el anuncio, la asimilación y la re-expresión de la fe.

 257. – Reprogramar la parroquia urbana. La Iglesia en la ciudad debe reorganizar sus estructuras pastorales. La parroquia urbana debe ser más abierta, flexible y misionera, permitiendo una acción pastoral transparroquial y supraparroquial. Además, la estructura de la ciudad exige una pastoral especialmente pensada para esa realidad. Lugares privilegiados de la misión deberían ser las grandes ciudades, donde surgen nuevas formas de cultura y comunicación.

 258. – Promover la formación de laicos para la pastoral urbana, con formación bíblica y espiritual; crear ministerios conferidos a los laicos para la evangelización de las grandes ciudades.

 259. – Multiplicar las pequeñas comunidades, los grupos y movimientos eclesiales, y las comunidades eclesiales de base. Iniciar la llamada «pastoral de los edificios», mediante la acción de laicos comprometidos que vivan en ellos.

 260. – Programar una pastoral ambiental y funcional, diferenciada según los espacios de la ciudad. Una pastoral de acogida, dado el fenómeno de migraciones. Una pastoral para los grupos marginados. Asegurar la asistencia religiosa a los habitantes de las grandes ciudades durante los meses de verano y vacaciones; procurar una atención pastoral para quienes pasan habitualmente los fines de semana fuera de la ciudad, donde no tienen posibilidad de cumplir con el precepto dominical.

 261. -Incentivar la evangelización de los grupos de influencia y de los responsables de la ciudad, en el sentido de hacer de ésta, principalmente en las barriadas, un hábitat digno del hombre.

 262. – Promover en ámbito continental (CELAM), nacional y regional, encuentros y cursos sobre evangelización de las grandes metrópolis.

Material para la Evangelización sobre San Judas Tadeo

El Padre Yves Perraud ha dedicado su vida a trabajar en las comunidades de los cerros de Naucalpan (Arquidiócesis de Tlalnepantla, a la que pertenece). Con muchas carencias y sufriendo fenómenos propios de la pobreza y la falta de oportunidades, su trabajo ha contribuido a la transformación y avance de muchas personas en la zona de «El molinito».

El Padre tuvo la generosidad de compartir con nosotros estos materiales, que él usa para la evangelización tomando como tema la devoción a San Judas Tadeo.

Los compartimos solicitando que se de crédito al autor.

Uno Búsqueda de sentido

Dos Navidad

Tres El tesoro de los valores de Jesús

Cuatro Adviento

Cinco Proyecto de vida, búsqueda de plenitud

Problematica de los nuevos desarrollos habitacionales

El Programa de Reportajes en Televisión «Punto de Partida» presentó un interesante trabajo de investigación sobre los nuevos desarrollos habitacionales en el norte del Distrito Federal. Un 30% de los mismos están deshabitados, lo que pone de manifiesto una falla en el diseño de los mismos y que para muchos no son una solución sino un nuevo problema.

Vea el reportaje en esta liga

El proyecto de investigación «Retos pastorales de las unidades habitacionales» está destinado a la reflexión crítica y a la búsqueda de soluciones que promuevan fortalecer la coordinación social, «fortalecer el tejido» y promover el desarrollo espiritual de los habitantes de estos enclaves.

Sobre el mismo tema

no deje de leer el reportaje de el periódico el Universal

Las 10 ciudades monstruo dentro del Edomex

Son Unidades Habitacionales capaces de albergar de 9 mil hasta 26 mil viviendas. Sus habitantes no necesitan salir de ellas pues cuentan con plazas comerciales, super mercados, escuelas de educación básica, gimnasios e incluso universidad

Criterios para la Conversión Pastoral

 Conferencia del Episcopado Latinoamericano CELAM

Departamento de Comunión Eclesial y Diálogo

Conversión Pastoral

CRITERIOS PARA LA CONVERSIÓN PASTORAL Y LA RENOVACIÓN MISIONERA DE LA DIÓCESIS Y LA PARROQUIA, A LA LUZ DE APARECIDA

INTRODUCCIÓN

El presente documento es fruto del “Encuentro de Obispos responsables de promover la misión continental y la renovación de la parroquia de las Conferencias Episcopales de América Latina y el Caribe”, realizado del 3 al 6 de mayo de 2010 en Lima Perú.

 El encuentro fue promovido y organizado por la Sección Conferencias Episcopales e Iglesias Particulares y la Sección Parroquias, Pequeñas Comunidades, CEBs del Departamento de Comunión Eclesial y Diálogo del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM) . Este encuentro se ubica en continuidad con otros realizados sobre el tema “Parroquia, CEBs y Pequeñas Comunidades” en Montevideo, Uruguay, en octubre de 2007, y en México, del 22 al 24 de abril de 2008 . La reunión tuvo como propósito estimular la reflexión y la acción de los diversos Agentes de Pastoral, especialmente de los señores Obispos y los Presbíteros, en pro de la conversión pastoral y la renovación misionera de nuestras comunidades eclesiales.

El encuentro se desarrolló a partir de los siguientes objetivos:

Objetivo general:Descubrir y proponer criterios para renovar las Comunidades Eclesiales y las estructuras pastorales de la Diócesis y la Parroquia, desde la conversión pastoral, a la luz de Aparecida, a fin de ser una Iglesia en Misión Permanente.

Objetivos específicos :- VER la situación actual –luces y sombras- de la Diócesis y las Parroquias.

– ILUMINAR el proceso de la renovación y la conversión pastoral y estructural de cara al compromiso de la Misión Continental Permanente.

– ELABORAR criterios pastorales operativos que permitan a las Conferencias Episcopales e Iglesias Particulares dinamizar y fortalecer los procesos de renovación de las estructuras pastorales y hacer realidad la Misión Continental y Permanente.

Para el análisis de la situación se realizó una labor previa de reflexión por parte de los participantes, a partir de algunas claves: avances, conflictos, carencias, expectativas, valores, búsquedas, tendencias, desafíos y perspectivas de acción en pro de la renovación misionera de la Diócesis y la parroquia.

 El documento consta de tres partes principales, que corresponden a la metodología seguida en el Encuentro (ver-juzgar-actuar). Cada una de ellas recoge los aportes más relevantes. También se incluye una “Propuesta metológica” para la profundización sobre el tema y unas “Recomendaciones” a diversas instancias eclesiales para la puesta en práctica de este documento.

I. SIGNOS DE RENOVACIÓN

A tres años de celebrar la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano, en Aparecida, se vislumbran algunas luces de esperanza que expresan un proceso de renovación en marcha; pero también persisten sombras que dificultan la renovación pastoral y desafíos que exigen respuestas audaces, ágiles, e integradas en una planeación y programación diocesana y parroquial.

 Luces:Aparecida pidió que la “decisión misionera debe impregnar todas las estructuras eclesiales y todos los planes pastorales de diócesis, parroquias, comunidades religiosas, movimientos y de cualquier institución de la Iglesia” (DA 365). En respuesta a ese llamado, muchas diócesis y parroquias han elaborado o actualizado sus planes pastorales resaltando, entre otros, los siguientes aspectos: centralidad de la palabra de Dios; prioridad del kerigma; catequesis sistemática; evangelización procesual; promoción y formación de agentes; búsqueda y acogida de los más alejados; formación de CEBs y pequeñas comunidades; planeación pastoral; creación de centros de formación; sectorización; evangelización a partir de la religiosidad popular; impulso a la espiritualidad y el testimonio; mayor participación de los laicos en la Iglesia (en consejos y equipos de trabajo, ministerios, etc.) y en la sociedad. Se perciben también cambios de actitudes en los ministros ordenados (mayor cercanía entre los presbíteros y corresponsabilidad pastoral ante los desafíos) y un creciente despertar del espíritu misionero, en general.

 SombrasLa resistencia al cambio de muchos sacerdotes, con una mentalidad cerrada y clericalista; la lentitud para impulsar procesos de formación profunda del laicado; persistencia de movimientos cerrados en sí mismos; prevalencia de la institución sobre la persona; falta de criterios para evangelizar el mundo urbano; sobrecarga de trabajo debida en buena parte a los pocos agentes de pastoral; falta de una mayor reflexión teológica y de una más profunda espiritualidad misionera, entre otras.

 DesafíosLos desafíos siguen siendo múltiples: recrear y redefinir la identidad de la cada iglesia particular a partir de los nuevos contextos y, dentro de ella, renovar la identidad del Sacerdote, del Consagrado, del Laico; lograr una profunda espiritualidad, que anime todo el proceso; descubrir y atender los “nuevos areópagos”; superar las visiones excluyentes y los enfrentamientos entre grupos eclesiales aún en la misma propuesta metodológica de misión; valorar, potenciar, apoyar y proyectar la misión de los laicos en el mundo; encontrar nuevos cauces para la transmisión de la fe a las nuevas generaciones; animar una adecuada pastoral presbiteral, con mecanismos eficaces para acompañar a los presbíteros, especialmente en los primeros años; establecer procesos formativos más adecuados en los seminarios y casas de formación, en clave discipular misionera; descubrir y vivir la profunda interrelación entre comunión y misión.

II. EL DESAFÍO DE LA CONVERSIÓN PASTORAL

 La conversión pastoral es un tema transversal en el Documento Conclusivo de Aparecida. Ella es una condición indispensable para la Misión Continental. Aquí se sugieren principios teológicos, sobre todo eclesiológicos, y criterios evangelizadores, que pueden iluminar y orientar prioritariamente la renovación misionera de las comunidades eclesiales, en especial las Diócesis y Parroquias para caminar en y hacia un estado de misión permanente en América Latina y el Caribe.

 Principios teológicos

 1. La Trinidad. La Iglesia, convocada y formada por la Santísima Trinidad, es por naturaleza misionera. El misterio de la Trinidad, en la comunión y la misión de las divinas personas, es la fuente, el modelo y el fin de la renovación misionera de la Iglesia.

 2. Cristo y su Reino. Cristo es fundamento absoluto, modelo principal y contenido central de la misión. La Iglesia surge de la misión de Jesús y es enviada por él a evangelizar. Ella

– comunica la Vida en Cristo para que todos los hombres sean congregados en la única Familia de los hijos de Dios,

– prolonga el dinamismo del misterio de la Encarnación,

– sirve al crecimiento del Reino de Dios para que todos los pueblos tengan un proceso de conversión permanente hacia la santidad del amor, asumiendo con fe firme la Cruz, la alegría de la Pascua y la fuerza del Espíritu.

 3. El Espíritu Santo. El Espíritu Santo es el agente principal de la nueva evangelización. El Espíritu impulsa a la Iglesia misionera a un nuevo y permanente Pentecostés.

 4. La Iglesia. La Iglesia es el Pueblo de Dios, que vive la comunión misionera,

– como don y tarea en cuanto participación de la comunión trinitaria,

– como sacramento de la presencia salvífica y amorosa del Padre en Cristo,

– como fraternidad en el Espíritu que se realiza en las iglesias particulares,

 5. La Iglesia particular. La Iglesia particular es totalmente Iglesia pero no es toda la Iglesia. Es:

– el lugar privilegiado de la formación y de la misión para la comunión,

– el centro vital de la nueva evangelización,

– el sujeto de la pastoral orgánica, donde todos son sujetos evangelizadores,

– el rostro concreto de la Iglesia en comunidades socioculturales peculiares,

Criterios evangelizadores

1. Conversión permanente a la luz de la palabra de Dios. Promover la lectura orante de la Palabra de Dios y abrirse con docilidad a la acción del Espíritu para que sostenga un proceso de conversión misionera de las personas y de las comunidades, en sus corazones, mentalidades, criterios, actitudes, conductas, lenguajes, prácticas, métodos, planes y estructuras.

2. Comunión fraterna. Intensificar la vivencia de la Iglesia diocesana y parroquial como una “casa y escuela de comunión”, que se manifiesta

– en la formación y en la vida de las pequeñas comunidades

– en el crecimiento de nuevas cualidades para la acogida, el servicio y la alegría

– en la opción preferencial por los pobres.

 3. Participación laical. Detonar la participación de todos los bautizados, especialmente de laicos y laicas – también de la vida consagrada – en la comunión y la formación discipular,

– respetando los derechos de todos los bautizados,

– promoviendo ministerios diversos al servicio de la misión,

– ayudando a superar el clericalismo en la vida diocesana y parroquial.

4. Pastoral orgánica. Establecer criterios comunes para animar una pastoral orgánica diocesana radicalmente misionera que

– promueva y exprese la corresponsabilidad, la colegialidad y la solidaridad

– fomente una misión centrífuga (ir hacia) y una reunión centrípeta (convocar a),

– sostenga una pastoral de los vínculos y los procesos

5. Itinerario de pastoral kerigmática. Convertirse a una pastoral kerygmática que vive en el encuentro con Cristo por el Kerygma y sigue la pedagogía de Jesús en Emaús para acercarse a los alejados, caminar junto con ellos, preguntarles, escucharlos, acompañarlos y constituir una comunidad de amor que atraiga hacia el Resucitado.

6. Itinerario de conversión formativa. Convertirse a un itinerario de formación que parta del encuentro con Jesucristo y conduzca a una permanente conversión personal, que facilite una apasionada conversión pastoral que ayude a lograr y mantener estructuras pastorales al servicio del discipulado. Es necesario que el hilo conductor debe ser el Kerigma y su meta habitual la Eucaristía.

7. Comunidad misionera de comunidades misioneras. Convertir la parroquia en una comunidad misionera de comunidades misioneras insertas entre las familias y los pueblos mediante procesos permanentes de discernimiento, planeación, descentralización y articulación pastoral.

8. Comunidades al servicio del Reino de la Vida. Convertirse a una misión que sirva al crecimiento del Reino de la Vida plena en Cristo mediante un proceso de iniciación cristiana que forme personas libres y fraternas, y comunidades que transformen las realidades de nuestro pueblo.

9. Nuevos espacios de la misión en el mundo latinoamericano actual. Intensificar la presencia diocesana y parroquial en los nuevos areópagos del mundo de hoy, especialmente en el ámbito de la cultura urbana, para acercarnos a los que no conocen a Cristo, atraer a los que se alejaron de la Iglesia y fortalecer a los que siguen en la Iglesia pero flaquean en su fe.

III. CRITERIOS DE RENOVACIÓN

La expresión “criterios de renovación” indica sugerencias prácticas que pueden servir de impulso a la renovación misionera de la Iglesia particular y la parroquia. Estas propuestas tienen como base y marco de referencia el hecho de que “el reto fundamental de la Iglesia es ser capaz de “promover y formar discípulos misioneros, que respondan a la vocación recibida” (cf. DA, 14), es decir, formar cristianos convertidos, convencidos y comprometidos. Ahora bien, la auténtica conversión sólo podrá darse a través del Encuentro personal con Cristo (Cf. DA 12) y la experiencia comunitaria; en tanto que la convicción vendrá de la experiencia personal del Encuentro con Cristo, fortalecida por la formación. De la conversión y la convicción surgirá el compromiso, como una consecuencia. Por tanto, un criterio fundamental de discernimiento para descubrir la autenticidad de la praxis pastoral y las estructuras eclesiales es su capacidad para contribuir de manera eficaz a la promoción y formación de discípulos misioneros. Las siguientes propuestas que aquí se hacen quieren ser un estímulo a la imaginación creativa.

1. Es necesario redescubrir el sentido y la necesidad de las estructuras. No hay que absolutizarlas ni menospreciarlas, sino precisar qué se entiende por estructuras y cuáles son las estructuras eclesiales que requieren ser transformadas. En el ámbito eclesial, la función primordial de las estructuras es facilitar que fluya la vida del Espíritu e impregne la vida de las personas y las comunidades; pero también garantizar la comunión, la participación y la misión de todos. Las estructuras son medios para la comunicación, el diálogo, el consenso, la corresponsabilidad. Deben caracterizarse por su flexibilidad, funcionalidad y dinamicidad. No cualquier estructura garantiza una renovación espiritual ni la fecundidad misionera. Esto implica también revisar a fondo el ejercicio de la autoridad, así como repensar la naturaleza jerárquica de la Iglesia en el actual contexto, y su función de ser garante de la unidad y la misión.

2. Es absolutamente necesaria una inclusión de los laicos, hombres y mujeres, en las estructuras de la Iglesia. Pues “la renovación de la Iglesia en América no será posible sin la presencia activa de los laicos” (EA 44). Esto implica que se les dé más espacio de participación a los laicos y a sus peculiares carismas seculares en todo el proceso de planeación pastoral: análisis, discernimiento, programación, ejecución y evaluación.

3. Es hora de conocer y poner en marcha algunas tipologías de la Parroquia o de instancias afines, sugeridas en el Código de Derecho Canónico. Entre ellas, la parroquia “in solidum”, la parroquia personal o ambiental, la cuasiparroquia, la rectoría, la capellanía. Esto permitiría una mejor organización y atención pastoral a grupos humanos en contextos específicos.

4. Propiciar el encuentro personal con Cristo y la conversión de los cristianos más alejados como una prioridad pastoral absoluta. Esto implicará institucionalizar el kerigma y emplear los métodos y las estructuras que sean más eficaces y flexibles ante las nuevas y diversas circunstancias.

5. Asegurar la experiencia comunitaria de cada bautizado. Esto implica la exigencia de rescatar e impulsar con gran fuerza y creatividad la creación de CEBs o de Pequeñas Comunidades Eclesiales, que sean auténticos espacios de la experiencia de Dios, de discipulado y de misionariedad. Es necesario que los bautizados “se sientan y sean realmente discípulos y misioneros de Jesucristo en comunión” (DA 172).

6. Diseñar y llevar a cabo itinerarios de formación integral, sistemática, procesual y permanente, en todos los niveles de Iglesia. Ellos deben garantizar la iniciación o reiniciación cristiana a través de la catequesis; la maduración en la fe de cada bautizado; con una adecuada capacitación para vivir su vocación específica y ejercer sus carismas en la Iglesia y/o en el mundo. Puede hacerse a través de Institutos educativos católicos ya presentes o estableciendo nuevos centros de formación básica y diversificada en los diversos niveles de Iglesia, sobre todo en lo parroquial y lo diocesano. Los centros de formación cristiana (formación básica), las escuelas parroquiales de formación para laicos y los institutos diocesanos para la formación bíblica, teológica y pastoral deben ser apoyados con los necesarios recursos, tanto humanos, como pedagógicos, materiales y económicos.

7. Impulsar el compromiso pastoral y misionero. Esto implica revisar y potenciar los ámbitos de participación y de corresponsabilidad que favorezcan la participación integral y efectiva de todos los bautizados; así como el fomento de una adecuada “espiritualidad de comunión misionera” (cf. DA 203, 284). En este campo es extremadamente urgente que el sacerdote diocesano y los que están su proceso de formación inicial para el presbiterado entiendan y asuman la dimensión misionera como parte constitutiva de su identidad.

IV. PROPUESTA METODOLÓGICA Y RECOMENDACIONES

Propuesta medotológicaPara profundizar los contenidos del presente documento desde el contexto de cada Iglesia particular y parroquia, sugerimos generar espacios de reflexión a partir de estas cuestiones:

1. ¿Qué entendemos por estructuras eclesiales y cuáles son las estructuras básicas?

2. ¿Qué elementos caducos existen en la parroquia, como estructura eclesial básica?

3. ¿De las estructuras existentes en el nivel parroquial, ¿cuáles deben ser rescatadas y qué ajustes tendrían qué hacerse en ellas para que funcionen mejor?

4. ¿Qué dinamismos básicos (entiéndase fuerzas propulsoras) podrían fortalecer los procesos de renovación misionera de las parroquias y Diócesis?

5. ¿Qué estructuras nuevas habría que crear para impulsar dicha renovación?

Recomendaciones:

Para el CELAM. Que siga generando espacios para compartir experiencias, reflexionar y dar seguimiento a este proceso ya iniciado de renovación misionera de las Diócesis y las parroquias. Que el ITEPAL fortalezca sus propuestas en este campo específico para seguir configurando creativamente “el rostro latinoamericano y caribeño de nuestra Iglesia” (DA 100h).

Para las Conferencias Episcopales. Que se fomente en el nivel nacional la reflexión y la búsqueda de renovación misionera de las parroquias y diócesis. De manera especial, que se den a conocer y se compartan entre los episcopados y las diócesis aquellas experiencias positivas que puedan servir de referencia, ejemplo y motivación.

Para las Iglesias particulares. Que se le dé una mayor importancia a la cuestión de la vida parroquial, buscando mecanismos que ayuden eficazmente a su renovación misionera. Que se impulse y canalice la conversión pastoral de los miembros y las estructuras de las parroquias.

Para los Centros de Formación. Que en los programas de estudio de las Facultades de Teología, los Institutos teológicos, los Seminarios y las Casas de Formación Sacerdotal se incluya un curso sobre “Teología y pastoral de la parroquia” en la clave de Aparecida.

CONCLUSIÓN

Este documento pretende, modestamente, ser un estímulo para la reflexión y la búsqueda creativa de medios que ayuden a lograr una verdadera renovación misionera de las diócesis y parroquias en América Latina y el Caribe, para hacer realidad la propuesta de Aparecida. Sólo una Iglesia en permanente estado de conversión y de renovación puede ser una comunidad en estado permanente de misión.

Informe del Departamento de Comunión Eclesial y Diálogo